La Virgen de Lourdes es una de las advocaciones de la Virgen María más conocidas a nivel mundial. Todo sucedió a principios de 1858 en la gruta de Massabielle en Lourdes, Francia. Allí, a los pies de los Pirineos, una joven llamada María Bernadette Soubirous presenció dieciocho apariciones de la Virgen.
Bernadette tenía 14 años y creció en el seno de una familia pobre y analfabeta. Un día estaba con su hermana y una amiga recogiendo leña en el campo y entonces ocurrió: una ráfaga de viento dio paso a la primera aparición de la Virgen María. La joven declaró que: “Vi a una Señora vestida de blanco: llevaba un vestido blanco, un velo también de color blanco, un cinturón azul y una rosa amarilla en cada pie”.
Al llegar a casa Bernadette se lo contó a sus padres y estos le prohibieron acercarse a ese lugar. Bernardita sentía una fuerza interior que la empujaba a volver a la gruta y tras su enorme insistencia la dejaron regresar al punto donde había sucedido el primer encuentro. Entonces, como ocurrió la vez anterior, Bernardita vio aparecer de nuevo a la Virgen. Bernadette le echó agua bendita y la Señora sonríó e inclinó la cabeza. Al terminar de rezar el rosario, la Señora desapareció.
En la tercera aparición, la niña habló con María en gascón, un dialecto occitano que se usaba en la zona. Entonces la Virgen le pidió lo siguiente: "¿Me haría usted el favor de venir aquí durante quince días?". Bernadette le prometió que lo haría, y a su vez, la Virgen María le dijo que le prometía hacerla feliz en el otro mundo.
La Virgen siguió apareciénose a María Bernadette en sucesivas ocasiones. Poco a poco el mensaje fue tomando cuerpo: invitación a la penitencia y a la oración por los pecadores, invitación a vivir una pobreza más evangélica, solicitud de que se hicieran procesiones a la gruta y que construyeran una capilla en ese lugar. Además, la Virgen le mando excavar en la tierra y de allí surgió un manantial. Una fuente hasta la que peregrinan los fieles y que ha sido testigo de numerosos milagros como la curación de enfermedades terminales.
En 1874 el Papa Pío IX concedió al santuario el título de Basílica y en 1876 coronó la estatua de la Virgen. El Papa Juan Pablo II fue el primer Papa que peregrinó a Lourdes. Allí ofició una misa en la que afirmó: “Venimos en peregrinación a Lourdes, donde María dijo a Bernardita: “Yo soy la Inmaculada Concepción”.
El viernes, 11 de febrero, la Iglesia Universal celebra el día de la Virgen de Lourdes,una de las advocaciones de la madre de Jesucristo a la que más milagros se le atribuyen. Fue tal día como hoy del año 1858 cuando la Reina del Cielo se apareció en un pequeño pueblecito francés –Lourdes-a una niña llamada Bernardette Subirous, que con el tiempo, en su camino de perfección, alcanzó la santidad.
La propia joven, escribió más tarde en una carta cómo un día iba con otras dos niñas a recoger leña a la orilla del río Gave. Entonces, oyó un ruido y al volver la mirada vio a una Señora vestida de blanco, con un cinturón azul celeste, y dos rosas amarillas encima de cada uno de los pies. Después de hacer la señal de la Cruz, ella empezó a rezar el Rosario, mientras la Virgen desgranaba las cuentas, desapareciendo después.
Tras varias apariciones, pidió a Bernardette que le construyeran allí una capilla, surgiendo también un manantial cuando excavó la niña por orden de la Señora. Varias veces le preguntó quién era, hasta que un día le dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Desde ese momento, Lourdes se ha convertido en uno de los centros marianos más importantes de peregrinación donde acuden muchos enfermos que, sanan y se curan de todas sus dolencias.
Oración
¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra!
Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad
a tu maternal corazón, para pedirte que derrames a manos llenas
el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches:
pero acuérdate de que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Ti haya sido abandonado.
¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima!
Ya que Dios obra por tu mano curaciones innumerables en la Gruta prodigiosa de Lourdes,
sanando tantas víctimas del dolor, guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo.
Alcánzale de tu Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más, alcánzanos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios, prisionero por nosotros en los Sagrarios.
Amén.
Virgen de Lourdes, ¡ruega por nosotros!
Consuelo de los afligidos, ¡ruega por nosotros!
Salud de los enfermos, ¡ruega por nosotros!
La Virgen de Lourdes es una de las advocaciones de la Virgen Maríaa la que más milagros se le adjudican. Desde que Bernadette Soubirous escarbó en la tierra e hizo surgir el manantial de la gruta de Massabielle, millones de personas han visitado el santuario de la Virgen de Lourdes en busca de sanación.
Todos los años los peregrinos de Lourdes reportan cientos de milagros, y aunque no todos son investigados, son muchas las curaciones que ocurren en ese lugar. Algunas sanaciones son físicas, otras son emocionales y espirituales. Todas tienen que ver con la fe y la oración.
Aunque no puedas llegar a Lourdes, tu fe es el verdadero instrumento que te acerca a Dios. La siguiente oración a la Virgen de Lourdes puede ayudarte a pedir la intercesión de la Virgen por la sanación de otra persona o por tu propia sanación.
¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes,
Madre de Dios y Madre nuestra!
Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos, acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón, para pedirte que derrames a manos llenas el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches: pero acuérdate de que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a Ti haya sido abandonado.
¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima!
Ya que Dios obra por tu mano curaciones innumerables en la Gruta prodigiosa de Lourdes, sanando tantas víctimas del dolor, guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo…(dígase el nombre del enfermo/a).
Alcánzale de tu Divino Hijo Jesucristo la deseada salud, si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más, alcánzanos a todos el perdón de nuestros pecados, paciencia y resignación en los sufrimientos y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios, prisionero por nosotros en los Sagrarios.
Amén.
Virgen de Lourdes, ¡ruega por nosotros!.
Consuelo de los afligidos, ¡ruega por nosotros!
Salud de los enfermos, ¡ruega por nosotros!
Rezar tres Avemarías.
Algunas sugerencias para rezar esta oración:
Prepara un altar a la Virgen de Lourdes con una imagen de ella. Compra o pinta una imagen de la Virgen de Lourdes para el altar. Lleva la imagen a bendecir a la iglesia. Pide a un sacerdote que la bendiga o pide permiso para dejarla cerca del altar durante una misa para que quede bendita durante la ceremonia. Reza con la imagen por la persona enferma todos los días.
Consigue un poco de agua de lourdes para poner en el altar. Después de rezar, pásala sobre la piel del enfermo o échala en tu propia piel a nombre de la persona por la que oras.
Pon una copia de esta oración en tu bolso o cartera y léela a nombre del enfermo (o los enfermos) cada vez que tengas un rato libre.
Copia y pega el texto de esta oración en el muro de Facebook de Ángeles y milagros con el nombre la persona por quien rezas y pide a tus amigos que recen contigo.
Prende velas y quema incienso durante tus oraciones para lograr un ambiente calmado y meditativo que te ayude a limpiar los canales de comunicación con lo divino.
Agradece a la Virgen su intercesión cada vez que termines la oración.
Reza esta oración cada vez que reces el rosario. Piensa en la persona enferma mientras rezas e imagínala sana y llena de vida.
Llama por teléfono a la persona y déjale saber que estás orando por ella. ¡Tu amor será parte de la medicina para su alma!
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