Los Dioses Reptil

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La civilización más antigua conocida por el hombre: los sumerios,
nos relatan en sus antiguos escritos la existencia de seres fuera de este
mundo, provenientes de las estrellas.
La antigua Sumeria tuvo su auge entre 2000 a 3000 años antes de
Cristo. Según las traducciones de las tablillas sumerias que realizó Zecharia
Sitchin, escritor, un gran políglota de lenguas antiguas, nos narra que en la
antigua sumeria existieron y visitaron este mundo unos seres llamados
Annunaki, que significa “Los que llegaron del Cielo a la Tierra”. Pues en
estas traducciones que realizó Zecharia Sitchin explica que estos dioses
llegaron desde las estrellas y que modificaron genéticamente al homo
erectus para crear al homo sapiens. Es decir, para crearnos a nosotros.
Lo que no nos cuenta Zecharia Sitchin es que estos seres Anunnaki
tenían formas de reptil: cabezas de reptil, un cuerpo repleto de escamas y
con cuerpos humanoides.
¿Cómo sabemos esto? Simple. Los sumerios nos dejaron varias pistas
sobre estos seres: miles de representaciones que se pueden encontrar en las
pinturas grabadas en sus cuevas, figurillas de piedra a imagen y semejanza
de sus dioses.
Los sumerios fueron los primeros que nos hablaban de estos seres
anunnaki, pero no fueron los primeros ni los únicos que nos hablaron de
estos seres, estos dioses.

En México, a miles de kilómetros de distancia de la cultura sumeria, y
con una diferencia abismal en el tiempo —3000 años después— los
antiguos mayas adoraban a un dios llamado Quetzalcóatl, la famosa
serpiente emplumada.
Era uno de los dioses más famosos en su gran repertorio de dioses que
adoraban y que según ellos creían venían de las estrellas, la misma
definición que le dieron los sumerios a estos seres.
Las palabras que componen el nombre de Quetzalcóatl son: Quetzal
que significa ‘pluma’; y cōātl que significa ‘serpiente’.
Para la cultura azteca y otros pueblos como los náhuatl, el hermano de
Quetzalcóatl era Tezcatlipoca, cuyo nombre significa: ‘Espejo negro que
humea’ ‘tezcatl, espejo; tliltic, negro; poctli, humo.
Según los toltecas estos dos dioses eran rivales. Al igual que los
hermanos y dioses Enki y Enlil de la cultura sumeria. Que al comienzo eran
hermanos y luego se convirtieron en rivales. Una coincidencia, una gran
coincidencia para ambas culturas que se separan abismalmente por el
tiempo y la distancia.
Dos dioses supremos de ambas civilizaciones mesoamericanas.
Volviendo a la civilización Tolteca, existió un dios llamado
Gucumatz, el cual era descrito como “Una serpiente de Sabiduría”, la cual
le dio el conocimiento a la humanidad. Su contraparte maya se cree fue
Quetzalcóatl y en Yucatán a este dios se le llamó Kukulkan.
¿Acaso Gucumatz, Quetzalcóatl y Kukulkan eran el mismo dios
anunnaki, Enki quien transmitió sus conocimientos a los sumerios?
Otra civilización que también tuvo a estos dioses reptilianos fue la
civilización Inca. Ellos adoraban a un Dios llamado Urcaguary, al que se le

denominó como “El Dios de los Tesoros Subterráneos”. A este dios se le
representó como un enorme reptil con cabeza de ciervo. Y en su cola usaba
cadenitas de oro.
Urcaguary era considerado, además como “La Divinidad de lo que
estaba bajo tierra”. El mismo nombre recuerda a una ciudad sumeria
llamada Ur. El nombre de Urcaguary comienza con “Ur”, muchas personas

nativas, en los alrededores, pronuncian el nombre de este dios como Ur-
caguary. Otra extraña coincidencia...

En Norteamérica, los indios hopi que se ubicaban en Arizona, que
afirman que sus antepasados fueron visitados por unos seres que se
desplazaban en grandes escudos voladores y que, además, dominaban el
arte de cortar y transportar grandes bloques de piedra. Así como de
construir enormes y largos túneles e instalaciones bajo tierra.
La tribu hopi, llama Sheti a una raza de reptilianos que viven bajo
tierra, y que ellos llaman “Los Hermanos Serpiente”. Al igual que la
civilización inca, los hopi nos dicen que estos seres vivían bajo tierra.
Urcaguary vivía bajo tierra.
Y las coincidencias siguen y siguen en todas estas civilizaciones, a
pesar de las diferencias de estar separadas por gigantescas distancias de
tiempo y kilómetros.
Los indios hopi también tenían a un dios serpiente emplumado
llamado Baholinkonga, y la cultura americana nativa está inundada de
serpientes. Incluso el famoso y misterioso túmulo en forma de serpiente en
el estado de Ohio.
Ahora, en Asia, exactamente en la India, nos encontramos que, en la
cultura hindú, existen unos seres llamados Nagas, que son unos seres

semidioses con forma de serpiente.
En el texto épico del Mahabharata, escrito en el siglo tercero antes de
Cristo, nos dice que los Nagas tienden a ser unos seres negativos. El texto
los llama “Los Perseguidores de todas las Criaturas”. Afirmaba que las
serpientes, que estos seres, tenían un veneno virulento, gran poder y exceso
de fuerza, y que siempre intentaban comer a otras criaturas.
En el mismo continente, pero con 1500 años de distancia con la
mitología hindú, nos encontramos con la mitología china, que se conoce
gracias a textos que datan desde la Dinastía Han. Esta mitología nos habla
de sus innumerables dioses, tales como Lóng Wáng, “El Rey Dragón”.
También tenemos a otros dioses como Fucanglong, que es “El
Dragón de los Tesoros Perdidos”; ShenLong, “El Dragón de la Lluvia”;
DinLong, “El Dragón de la Tierra”.
La mitología tiene numerosos dioses Dragón. Y si deducimos, estos
dragones tienen forma reptiliana; estos seres son realmente seres
reptilianos.
En el continente de Oceanía, en la mitología australiana, tenemos a La
Serpiente Arcoíris, un ser que forma parte de aquella mitología aborigen de
Australia. Esta serpiente pertenece al “Tiempo del Sueño”, una era anterior
a la humanidad, en la que los espíritus dieron forma al Mundo Físico y
establecieron sus normas y leyes.
La Serpiente Arcoíris no es un dios propiamente dicho, pues en la
mitología australiana no existen los dioses, sino que es un ser sagrado que
forma parte de un gran conglomerado de historias que conforman la
espiritualidad aborigen.

En todas estas civilizaciones vemos que no importa el tiempo ni la
distancia en que estas civilizaciones alcanzaron su auge, en todas ellas
vemos repetida la misma historia: sus dioses que vienen de las estrellas y
con forma de reptiles.
Podemos apreciar y deducir, ahora, que los dioses anunnaki de los
que nos habla Zecharia Sitchin, como por ejemplo: Anu, Enki y Enlil, no
solamente fueron adorados en Sumeria, ya que al tener y vivir miles de años
de edad, y al tener naves espaciales, fácilmente pudieron viajar por toda la
Tierra y llevarse a todas las diversas razas de humanos que ellos habían
creado, y ponerlos en diferentes continentes del planeta para que éstos
crearan civilizaciones en todo el mundo y así los pudieran adorar desde
diferentes puntos de la Tierra.
Obviamente los anunnaki les enseñaron diferentes lenguajes a los
humanos para dividirlos, y es por eso que cada civilización antigua, estos
dioses: Anu, Enki, Enlil, Marduk, entre otros más, fueron nombrados de
diferentes maneras a través de la historia y en cada civilización.
Pero, ¿por qué harían esto esos dioses?
Estos dioses reptiles que convivían con los seres humanos, como nos
lo dice las antiguas Tablillas Sumerias, y como nos lo reafirma La Biblia en
el Antiguo Testamento. Estos dioses reptiles ¿de qué se alimentaban? ¿Qué
comían estos dioses reptiles...?
Pues estos dioses reptiles se encontraban en un período evolutivo, en
el cual, estaban muy avanzados y estaban muy cerca de pasar a la cuarta
dimensión... Estaban a punto de evolucionar.
Estos dioses se alimentaban de dos formas: a través de la ingesta de
alimentos al igual que nosotros —carne de animales y vegetales; y también
carne humana...
...La otra forma, cuando estos dioses llegaron a la Tierra, estos dioses
tenían la capacidad o empezaron a desarrollar la capacidad de alimentarse
de las frecuencias, a través de las energías que desprendemos con
sentimientos y emociones y también con pensamientos. Es decir, estos seres
ya tenían la capacidad de alimentarse energéticamente.
Es por eso que cuando crearon la civilización sumeria, la primera
civilización humana, se dieron cuenta de que no solamente podríamos
serviles de esclavos, sino que también se dieron cuenta, estos dioses, de que
podíamos servirles como alimento. Alimento energético.
Cabe destacar que, de estos dioses, los más avanzados, preferían
alimentarse a través de la energía, de toda la energía que desprenden los

seres vivos. Mientras que otra parte prefería alimentarse de carne animal,
vegetal y humana...
Son muchos, muchos los investigadores que llegan a esta conclusión.
Tal es el caso de David Icke en sus libros: The Robots' Rebellion (1994),
And the Truth Shall Set You Free (1995), The Biggest Secret (1999), y
Children of the Matrix (2001).
Carlos Castañeda se refiere a estos seres como “Los Depredadores de
la Humanidad”. Los gnósticos afirman que los Arcontes se alimentan de
nosotros.
Pero entre todos estos investigadores, quien se acerca más al blanco,
quien ha acertado más que nadie en todo lo referente a los anunnaki ha sido
Salvador Freixedo. Sus investigaciones no nos dejan dudas en sus libros, y
nos da pruebas reales de que hay dioses que se alimentan de nosotros.
Pero, ¿cómo sabemos que esto es real? ¿En qué se basan estos
investigadores para concluir que estos seres se alimentan de nuestros
cuerpos y nuestras energías, tales como los sentimientos y pensamientos?
Para esto, desde aquí, empezaremos a analizar las evidencias dejadas
a través de la misma historia de la humanidad. Y veremos que, en ésta, se
demuestra de que es una posibilidad, muy, muy cierta...
Para empezar, debemos comprender que nuestros antepasados no eran
unos locos, mucho menos bárbaros como nos lo quieren hacer creer en las
escuelas. Nuestros antepasados eran seres inteligentes, seres con unos
conocimientos muy avanzados en Matemáticas, Astronomía, Arquitectura
como por ejemplo las pirámides de Egipto, las cuales, si se quisieran
replicar hoy en día, sería casi imposible, a pesar de toda la tecnología que
tengamos. Esto lo ha demostrado la misma Arqueología.

Pero si nuestros antepasados eran tan inteligentes y avanzados, ¿por
qué demonios hacían sacrificios humanos? ¿Por qué los realizaban?
La respuesta es fácil: los dioses manipularon a todas las civilizaciones
antiguas, haciéndoles creer que si no realizaban estos sacrificios ellos iban a
causar catástrofes, destruirían ciudades, entre muchos otros fenómenos
naturales que eran capaces de realizar.
La condición era simple: o había sacrificios o todos serían destruidos.
Estos dioses se alimentaban de las bajas frecuencias cuando
moríamos o cuando teníamos miedo y de las emanaciones de nuestra carne
quemada lo que a ellos les agradaba muchísimo. E incluso, como ya
mencioné, algunos de estos dioses y sus híbridos (mitad humano, mitad
reptiles), que eran los grandes sacerdotes y reyes que gobernaban las
civilizaciones antiguas, bebían la sangre y comían la carne humana de
nuestros antepasados.
Ahora, entendiendo lo anterior, sobre todo de que nuestros
antepasados no estaban locos ni mucho menos eran unos simples bárbaros,
que tenían una inteligencia igual que nosotros. Pues lo único que nos
diferenciaba era que ellos poseían una tecnología de los dioses, pero no la
comprendían. Pero hoy en día ya podemos entender cómo es en sí la
tecnología: el funcionamiento de un ordenador, cómo vuela un avión. Hoy
en día sólo hemos empezado a entenderlo...
Ahora, veamos todos los sacrificios humanos que se han realizado en
nombre de estos dioses a través de la historia.
Empecemos con la más antigua de las civilizaciones, la civilización
sumeria. En la cual, los pastores, para contentar a sus dioses sacrificaban

quemando a sus animales, haciéndoles llegar el humo perfumado. Esto nos
lo cuenta las tablillas sumerias.
Después, en algún momento, los dioses reptiles se dieron cuenta de
que no solamente les gustaba el olor de la carne quemada animal, sino que
también el olor y sabor de la carne humana quemada.
En México los aztecas realizaban sacrificios humanos para que el Sol
no se apagara. Para ellos la sangre era fuente de vida sagrada y se la
ofrecían al dios Huitzilopochtli. Esta civilización era bastante brutal en sus
sacrificios tanto con enemigos capturados como voluntarios del pueblo
azteca.
Cuentan los historiadores que los humanos dados en sacrificio debían
subir a lo alto de la pirámide y allí un sacerdote les cortaba desde la
garganta hasta el estómago para sacarles el corazón y luego dárselos a
Huitzilopochtli.
También los mayas realizaban sacrificios. Para ello recreaban mitos
cosmogónicos, los cuales tenían un gran significado religioso e ideológico.
Cosa que se veía claramente en su famoso juego de pelota en el que los
perdedores eran sacrificados a Quetzalcóatl.
En Perú, los incas, para evitar desastres naturales realizaban
sacrificios y se los ofrecían a sus dioses. Usualmente ellos sacrificaban
prisioneros y niños que eran criados para estos oscuros fines. Para ser
sacrificados a sus dioses.
Los celtas eran conocidos por realizar sacrificios humanos en pos de
la religión, siempre guiados por un druida (hombre con autoridad que entre
los antiguos pueblos celtas y galos podía ejercer funciones de sacerdote, de
profesor, de juez y también de administrador público). El sacrificio

consistía en enterrar una espada en la espalda de un hombre y ver cómo se
movía hasta morir. Estos espasmos eran considerados como profecías de los
dioses.
También la milenaria cultura china estuvo marcada por sacrificios
humanos durante muchas dinastías, especialmente en los tiempos de la
Dinastía Shang.
Los chinos practicaban tres tipos de sacrificios: el primero era el foso,
en donde hombres jóvenes eran sacrificados, resembrados y enterrados sin
sus poseciones materiales, eran enterrados vivos; el segundo era la
fundación donde se sacrificaban a niños y bebés de forma violenta sin
ninguna posesión material; el tercero era el de la internación donde niñas
pequeñas eran sacrificadas para luego ser enterradas según el ritual.
Una de las civilizaciones más antiguas e interesantes son los
cartagineses, los cuales realizaban sacrificios humanos por dos razones: el
favor de los dioses, y controlar la población. Ellos sacrificaban a recién
nacidos. Se cree que entre los años 800 y 146 antes de Cristo, ésta
civilización sacrificó a 20000 bebés.
También vale la pena mencionar a la civilización hindú. Quienes
veneraban, mediante sacrificios, a la diosa Shakti, y en Bengala, estos
sacrificios perduraron hasta el siglo IXX.
Es increíble la manipulación de los dioses a todas estas civilizaciones
antiguas. Sin embargo, esto no termina aquí. Uno de los libros que nos
muestra claramente, cómo los dioses exigían sacrificios humanos desde el
principio de los tiempos es la Biblia. Y vemos cómo en el Antiguo
Testamento, Yahvé, éste dios, autoproclamado como único dios y dios
creador de la humanidad, exigía sacrificios para saciar su ira.

Por ejemplo, leemos en JUECES 11:31: “Cualquiera que saliere de
las puertas de mi casa a recibirme cuando regrese victorioso de los
amonitas, será de Jehová y lo ofreceré en holocausto.”
Bien, la palabra holocausto proviene del latín holocaustum. Y que
según los israelitas significa: “sacrificio en la que se quema completamente
a la víctima.”
En otra cita bíblica podemos leer: “Y Jehová dijo a Moisés: Toma a
todos los príncipes del pueblo y ahórcalos ante Jehová, delante del Sol y la
ira de Jehová se apartará del pueblo de Israel.” —Números 25:4.
En Éxodo 13:1,2: “Jehová habló a Moisés diciendo: Consagrarme a
todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así
de los hombres como de los animales, mío es.”
Para entender este versículo debemos saber qué significa consagrar.
Y según el significado de esta palabra significa: Dedicar u otorgar a Dios
por culto o voto a una persona u otra cosa.
También vemos en Éxodo 22:29,30: “No demorarás la primicia de tu
cosecha ni tu lagar, me darás el primogénito de tus hijos. Lo mismo harás
con el de tu buey y el de tu oveja. Siete días estará con su madre y al octavo
día me lo darás.”
Es claro que este dios Jehová era el mismísimo Dios Enlil. Ya
veremos esto más adelante.
En Grecia, en su mitología griega, se presentaban ofrendas y
sacrificios en honor de sus dioses para ganarse su favor. Así podemos ver,
por ejemplo, en la historia del Minotauro, que los atenienses enviaban a
catorce personas jóvenes para alimentar a la bestia.

En los principios de la República Romana, las personas que no
cumplían sus promesas y que engañaban a otras personas, eran ofrecidas
como sacrificios a sus dioses.
Los romanos ofrecían prisioneros de guerras y vírgenes a sus dioses.
También en el Imperio Romano, la extendida práctica de matar a los hijos,
llamado filicidio, se relacionaba con la patria protestas, que autorizaba a
los paterfamilias a vender, matar, ofrecer a los dioses, subordinar a
cualquier ocupación, y devorar a los hijos.
Según Plinio “El Viejo”, los sacrificios humanos fueron abolidos por
una orden senatorial en el año 97 antes de Cristo. Y el Imperio Romano
prohibió estos actos denominándolos como bárbaros.
Pero, ¿de verdad aquí acaban todos estos sacrificios? ¿Aquí acaba la
historia de los sacrificios humanos con esta prohibición de Roma?
Cualquiera diría que sí. Pues esto no es del todo cierto.
Los sacrificios humanos fueron cambiados por la pelea de los
gladiadores. Camuflajearon estos sacrificios humanos convirtiéndolos en un
espectáculo para todo el pueblo, pero ya nadie protestaba y ya nadie lo
consideraba como un acto bárbaro.
Es así como los dioses camuflajearon estos sacrificios humanos, y
hoy en día se siguen llevando estos sacrificios humanos, pero con otros
nombres: la Santa Inquisición, Las Cruzadas, La Primera y Segunda Guerra
Mundial, los falsos accidentes aéreos como el de Germanwings, o como el
avión raptado de Malasia, o el atentado de las Torres gemelas, etc.
Pero en este “accidente” de las Torres Gemelas, específicamente, fue
tal el ritual, que incluso podemos ver los rostros de estos demonios en el
humo de las Torres Gemelas incendiadas, los rostros de estos dioses reptiles

que empiezan a materializarse en esta tercera dimensión. Era tanta la
energía que estos seres obtenían de la carne quemada de los humanos que
estos dioses empezaron a materializarse.
También los supuestos “accidentes” aéreos como el de Germanwings
son considerados como sacrificios humanos. Esto no quiere decir que todos
los accidentes que ocurren son considerados como sacrificios para estos
dioses. Sin embargo, los que se hacen en fechas rituales, y los que son muy
ruidosos, deben ser considerados como planeados para que estos dioses se
alimenten.
En la actualidad hay muchos indicios que estos sacrificios se siguen
realizando. Como por ejemplo los sacrificios satánicos para poder
comunicarse con estos demonios, que realmente son estos dioses reptiles. Y
esto lo avala las millones y millones de personas desaparecidas a nivel
mundial, año tras año. En los que se incluyen a mujeres y a niños. ¿Adónde
van a parar todas estas personas? Pues obviamente son sacrificios que
realizan esta élite. Aunque nos cueste creerlo, es la realidad...
Hace sesenta y cinco millones de años aproximadamente, existió una
guerra entre los Reptilianos provenientes de la constelación de Orión y los
Liranos de la constelación de Lira. Esta guerra duró muchísimos años, y en
una de las batallas en las cuales estaban peleando los Veganos, quienes
habían hecho una alianza con los Liranos para acabar con los Reptilianos,
los Veganos (provenientes de la estrella Vega, que se encuentra en la
constelación de Lira) deciden huir, los veganos descubren un planeta. Ese
planeta era la Tierra.
Estos veganos aterrizaron en la Tierra. Deciden ocultarse en ella de
los reptilianos. Obviamente los reptilianos los encuentran, éstos deciden
atacarlos con tecnología nuclear, mientras que los veganos deciden
contraatacar con sus últimas armas nucleares de sus últimas naves que les
quedaban. Produciéndose así esta gran guerra en la Tierra.
En esos tiempos los dinosaurios ya existían.
Cuando la Confederación Galáctica se dio cuenta de que los veganos
y reptilianos estaban utilizando armas nucleares en el planeta virgen
llamado Tierra, al que estaban observando y custodiando su evolución, pues
decidió intervenir. Así que ésta envió a dos de sus razas más poderosas: los
Carios y los Felinos, con la única misión de salvaguardar la mayor cantidad
de vida posible que existía en la Tierra para que los seres vivos que ahí
existían puedan seguir evolucionando.

Al llegar a la Tierra, los carios deciden salvar a los dinosaurios
trasladándolos, guiándolos al Abzu (el interior del planeta Tierra). Mientras
que los Felinos custodiaban las entradas del Polo Norte y Polo Sur. Así
lograron salvar a una gran cantidad de dinosaurios. Aunque muchas de las
especies de dinosaurios no se salvaron por la cantidad de armas nucleares
que se usaron en esta guerra, la mayoría de las especies de dinosaurios se
salvaron en el Abzu, en el interior de la Tierra.
Curiosamente, los carios y felinos también salvaron a una raza muy
primitiva de seres humanos. A algunos nos escondieron en el Abzu,
mientras que otros fuimos salvados en los interiores de las cavernas. Así se
logró salvar a una gran cantidad de los seres vivos en la Tierra.
Los Felinos cuando se acabó esta batalla, dieron un ultimátum a los
Reptilianos de que se alejaran del planeta Tierra. De lo contrario, tendrían
problemas con esta raza. La única capaz de hacerles frente.
Así que los pocos reptilianos que quedaron con vida, al ganar la
batalla, se retiraron. Así fue como se logró salvar la mayor cantidad de
especies de los dinosaurios en la Tierra.
Lo que nos cuentan en la escuela sobre los dinosaurios que se
extinguieron por un enorme meteorito es falso. Ellos siguen viviendo en el
Abzu, en el interior de la Tierra...
Al acabar esta gran guerra de Orión y los reptilianos salir victoriosos
de esta, la Confederación Galáctica decide que los carios se harían cargo de
la seguridad del planeta Tierra. Pero los carios al estar conviviendo tanto
tiempo con los dinosaurios en el Abzu, deciden modificarlos genéticamente
para acelerar su evolución, naciendo así una nueva sub-raza reptiliana. Así
empezó la primera raza con inteligencia.

Los humanos no fuimos los primeros en evolucionar y poseer
inteligencia. Fue esta nueva raza reptiliana que nos lleva millones de años
de adelanto en tecnología e inteligencia y que se encuentra dentro de las
profundidades de la Tierra. Sin embargo, ésta no es la única raza
inteligente...
Los carios le transmitieron sus conocimientos a su nueva creación,
esta nueva raza reptiliana, es ahí donde comenzó la construcción de nuevas
civilizaciones, en las entrañas del Abzu. Mientras tanto, en la superficie de
la Tierra, los homínidos comenzaron a evolucionar lentamente. Es así como
hace cuatro millones de años, aproximadamente, los carios deciden
abandonar y otorgarle el planeta a la Confederación Galáctica, dejando a
estos reptilianos muy avanzados tanto tecnológica como espiritualmente.
Esta raza reptiliana —Intraterrestre o Intraterrenos— consideraba a
los carios como sus guías y sus creadores.
Muy rara vez los intraterrenos salían a la superficie de la Tierra. Esto
se debía a que no les gustaba el clima de la superficie. Ellos ya estaban
completamente adaptados al clima cálido y constante que les ofrecía el
interior del Abzu.
Esta raza salía a la superficie sólo con fines de investigación científica
para estudiar a las diversas especies que existían en ella. Es ahí donde se
dieron cuenta que los homínidos presentaban muchas señales de
inteligencia; más que el resto de especies que existían en el planeta. Una
evolución realmente acelerada. La cual comenzaron a estudiar más de
cerca.
Por un largo tiempo, hace cuatrocientos mil años, aproximadamente,
llegó a la Tierra una nave nodriza proveniente de Orión con un número

cercano de cuatrocientos reptilianos y doscientos Seres Grises —esta última
raza, según las tablas sumerias, era llamada como Los Igigi—. Estas dos
razas llegaron a la Tierra en su nave nodriza debido a que estaban huyendo
de una guerra intergaláctica. Ellos estaban buscando un refugio, en este
caso un planeta, con los suficientes recursos naturales para sobrevivir.
Cabe recalcar que esta raza que llegó a la Tierra no era una raza pura
de los reptilianos que antes, que alguna vez llegaron a nuestro planeta, sino
que era una sub-raza, una raza secundaria de estos reptilianos provenientes
de Orión.
Anu era el comandante en jefe, y sus dos hijos, Enki y Enlil, eran los
sub-jefes de la caravana reptiliana que había llegado a la Tierra. Ambos
hermanos siempre estaban en una competencia muy dura para ver cuál de
los dos sería el heredero al trono, ya que Anu era el rey y jefe de esta sub –
raza.
Cuando llegaron, decidieron construir un asentamiento y crear un
portal dimensional para poder comunicarse con su planeta. Y para esto,
deciden reconducir los cauces del río Éufrates y Tigris. Y también
empezaron a extraer los recursos naturales de nuestro planeta, y muchos
minerales; en especial, el oro.
Todas las tareas pesadas de extracción, construcción y minería se lo
encargaron a los Igigi. Pero estos reptilianos no contaban con que ellos, en
algún momento se rebelarían en la construcción de este portal y extracción
de minerales, estos reptilianos convocaron a una asamblea; y es aquí donde
Enki convence a su padre, Anu, y a todo el Concejo Anunnaki, para crear
un Lulu, es decir, un esclavo.
Enki se había dado cuenta de que existía un ser primitivo, el cual,
denotaba y daba señales de inteligencia primitiva. Él fue quien tuvo la idea

de modificar genéticamente a ese ser primitivo. Todo esto para poder
sustituir a los grises con estos nuevos esclavos.
Mientras tanto, los seres intraterrenos, no se habían percatado que
estos seres provenientes de Orión ya habían llegado a nuestro planeta. Fue
hasta mucho después que ellos se dieron cuenta que ya había una raza que
había empezado a manipular genéticamente al homo erectus; hasta cuando
estos nuevos visitantes empezaron a hacer estos experimentos, y creando
tecnología en la superficie de la Tierra. Por lo cual, estos intraterrenos
decidieron presentarse ante esta caravana, y se dieron cuenta que estos seres
de Orión eran muy pocos.
En la entrevista ante Anu, se llegó a un acuerdo: que los reptilianos
visitantes no iban a intervenir en las profundidades del Abzu, que no
extraerían los recursos naturales del interior de la Tierra. Mientras que los
intraterrenos les permitirían que terminasen el portal para que puedan
comunicarse a su planeta, y poder regresar a este.
Pero todo esto era un trato con el que Anu engañó a los intraterrenos.
Anu sentía miedo porque en realidad era superado en número. Además,
ellos no tenían muchas armas como para poder combatir contra los
intraterrenos. Pero al ser ambas razas reptilianas, decidieron compartir sus
conocimientos y tecnología. Fue así cómo empezaron a construir sus
asentamientos mucho más rápido.
En este mismo lapso de tiempo, la Confederación Galáctica detectó a
la nave nodriza en la superficie de la Tierra. Así que decidió enviar a un
grupo de carios y ver qué clase de planes tenían estos seres reptiles.
Al llegar a la Tierra, los carios se dieron cuenta que los intraterrenos
—su creación— ya estaban colaborando con esta raza de Orión, así que
decidieron entrevistarse con Anu para conocer los planes de su raza. A lo

cual, Anu, volvió a recurrir a la mentira indicándoles que iba a construir un
portal para poder comunicarse con su planeta y poder regresar a él una vez
que acabara la guerra.
Anu sabía que en realidad la Confederación Galáctica no tenía los
recursos suficientes ya que los estaban invirtiendo en la guerra como para
ocuparse de ellos en el planeta Tierra. Los carios también lo sabían, por lo
cual decidieron quedarse a vigilar a estos reptilianos visitantes.
Luego de varios intentos y fracasos de Enki al crear monstruos y seres
sin la inteligencia suficiente para hacer las tareas que los de su raza
necesitaban y que los grises tanto se habían negado, estuvo a punto de
abandonar el proyecto debido a que no podía encontrar la salida de su
laberinto que él mismo había maquinado.
Fue así que los carios decidieron a ayudar a Enki transmitiéndole sus
conocimientos y tecnología de cómo ellos habían conseguido hacer
evolucionar a los dinosaurios rápidamente. Fueron los carios quienes le
dieron la pista a Enki para acelerar la evolución de los homínidos.
Ellos le revelaron que no era suficiente mezclar un óvulo reptiliano y
un esperma de homínido, sino que necesitaba mezclar muchas más
características de otras razas extraterrestres. Los carios le donaron sus genes
al igual que la raza de intraterrenos; mientras tanto, Enki también contaba
con un banco de genes de las razas que había recolectado. En total fueron
23 genes de razas distintas de todo el universo que se mezclaron en un gran
coctel genético. Además, le indicaron a Enki que el semen del homínido
debía de ser implantado en un útero reptiliano. Y así fue como surgió el
homo sapiens, un ser con la inteligencia y fuerzas suficientes para realizar
las tareas que ellos necesitaban: un Lulu perfecto.

Sin embargo, si este Lulu fue creado, ¿dónde demonios quedan los
gigantes? ¿Realmente existieron?
Para responder estas interrogantes tenemos que recurrir a dos teorías:
la primera, nos comenta que estos lulus, no fueron lo suficientemente
rápidos ni mucho menos fuertes como para poder construir al ritmo que los
reptilianos requerían, así que Enki fue encomendado a hacerse cargo una
vez más de la modificación genética, y su idea para esto fue de que nos
reprodujéramos más rápido, pues él pensó que teniendo una fuerza laboral
muy grande, terminarían el portal en muy poco tiempo, algo que no se ve
mucho en la naturaleza. Es ahí la explicación de que, nosotros los humanos,
siempre estemos en celo.
» Esto lo hizo con doble sentido, obviamente ante los ojos de Anu y el
Concejo Anunaki, esto era para que la fuerza laboral creciera mucho más,
pero en realidad Enki lo hizo para que su creación sobreviviera a través del
tiempo y de que no sean unos simples esclavos. Pero esto no funcionó, entre
más hombres eran en realidad no avanzaban más rápido de lo que se
requería. Así que Enki decidió crear un ser parecido al homo sapiens, pero
más grande, fuerte y rápido. Esta es la primera teoría.
» La segunda fue: que estos seres reptilianos se empezaron a mezclar
y a tener relaciones sexuales con las mujeres humanas, homo sapiens. De
esta mezcla, aparecieron los gigantes que conocemos, tal como lo que nos
explican muchísimos pasajes de la Biblia, en el Génesis.


 

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