La asamblea comenzó con los argumentos de los reptilianos anunnaki
en la voz de su líder, Anu, el cual dijo que la raza humana carecía del
intelecto y el nivel de conciencia suficientes para poder crear una
civilización que estuviera en armonía con la naturaleza y el cuidado del
planeta Uras, Tierra. Por lo cual, tenían que ser vigilados por una especie
superior, y como ellos nos habían creado y acelerado nuestra evolución,
ellos eran los más indicados para guiarnos. En caso contrario, advirtió que
los humanos destruirían la Tierra, por lo cual, no podían dejarlos ser una
especie libre.
Repentinamente Enki tomó la palabra ante los ojos atónitos de Anu y
dijo que eso era una mentira. Que los humanos habían logrado crear dos
civilizaciones con energías libres y en armonía con la naturaleza de la
Tierra (recordando obviamente a los lemurianos y atlantes), y dijo que los
carios podían dar fe de eso, porque ellos contemplaron estas dos grandes
civilizaciones.
Enlil comenzó a gritarle traicionero a Enki y haciéndole eco la
pequeña caravana de reptilianos, incluyendo a Marduk. Los draconianos
interrumpieron los gritos y tomaron la palabra. ¿Le preguntaron a Enki
cómo habían logrado los lulus humanos crear una civilización tan grande en
tan poco tiempo? ¿Quién les había dado esos conocimientos? A lo que Enki
respondió que él les había transmitido sus conocimientos y otros lo habían
descubierto por sí mismos. Exactamente por eso necesitan unos guías,
contestaron los draconianos. Le estás dando la razón a Anu. Los humanos
lulus deben ser guiados para que puedan evolucionar, y qué mejores guías
que ustedes.
Los pleyadianos interrumpieron a los draconianos y les cuestionaron
si los anunnaki reptilianos querían ser los guías de los humanos o
simplemente querían cosecharlos para aprovecharse de ellos robándoles sus
energías sutiles, tal y como ellos lo habían visto desde la Luna.
El debate se encendió en este punto y continuó por casi dos horas,
centrándose en tres ideas principales: la primera idea era que los reptilianos
anunnaki debían ser los únicos guías de la humanidad para ayudarlos a
evolucionar, esta idea fue apoyada por los draconianos e insectoides, ya que
habían hecho un arreglo estas dos razas antes de esta asamblea; la segunda
idea era que los humanos debían ser guiados pero no sólo por los
reptilianos, sino que otras especies podrían intervenir, al fin de cuentas, los
lulus humanos poseían en su ADN partes de muchas otras especies
extraterrestres, esta idea fue apoyada por los veganos, los pleyadianos y los
felinos; la tercera idea principal era dejar libre a la especie humana y que
ellos fueran los dueños de su destino, ya fuera el de evolucionar o de
extinguirse sin la ayuda o intervención de otra raza extraterrestre, esta idea
fue apoyada por los carios y arcturianos.
Enki se sentía frustrado ya que parte de él quería que los humanos
sean libres, pero otra parte quería seguir con ellos, guiándolos y creando
más razas distintas. Pero en el fondo sabía que ninguna de las tres ideas
debatidas iba a ayudarlo a él o a su creación.
Al no llegar a un acuerdo unánime, o por mayoría, de al menos cinco
especies distintas, el Concejo de la Confederación decidió consultar a los
Kadistu, tal y como marcan los estatutos de la Confederación Galáctica.
Los draconianos no estaban para nada de acuerdo con esto, ya que los
Kadistu, los planeadores de vida, podían ser muy impredecibles, sin
embargo, la decisión que tomaran debía ser cumplida sin cuestionamientos.
Así que trataron de convencer al Concejo de la Confederación Galáctica de
que hicieran otra reunión en una fecha posterior para que todas las especies
extraterrestres lo pensaran con calma y tal vez se lograra una decisión sin
molestar a los Kadistu. A lo que el Concejo les contestó con un rotundo
NO.
Además, el Concejo de la Confederación aprovechó en reclamarles
acerca de las acusaciones que les habían hecho los pleyadianos y los carios,
sobre el trato a los lulus, y que los ocupaban como simples recursos para su
provecho. Así que el Concejo llamó a votación para saber quién estaba a
favor de que los anunnaki abandonaran la Tierra.
Los draconianos interrumpieron abruptamente antes de que se llevara
esta votación a cabo y les dijo al Concejo de la Confederación que eso no
era posible hasta que los Kadistu tomaran una decisión al respecto, ya que
no sabían si la decisión podría ser que los anunnaki fueran los guías de los
humanos, algo que los draconianos no sabían qué iba a suceder, pero lo
tomaron como excusa. Así que no se iban a retirar de Uras hasta que los
Kadistu dieran su veredicto.
La Confederación Galáctica aceptó, ya que realmente no creían que
los Kadistu tomaran la decisión de que los anunnaki fueran los guías de los
humanos. Así que era sólo cuestión de tiempo que salieran de la Tierra. Y
les dijo a los anunnaki que tenían que enmendar su error, ya que los lulus
habían perdido miles de años terrestres de evolución, y que para los
parámetros humanos era muchísimo tiempo. Así que les ordenó
transmitirles los conocimientos necesarios para que los humanos pudieran
crear una civilización, y así poder corroborar si era cierto lo que dijo Enki.
Anu respondió que ya les había transmitido muchos conocimientos a
los humanos, pero no eran capaces aún de crear una civilización. Así que la
Confederación Galáctica decidió realizar una votación para saber quién
estaba a favor de que se transmitieran sólo los conocimientos necesarios a
los lulus para que empezaran su evolución.
Cinco especies estuvieron de acuerdo, y el Concejo de la
Confederación Galáctica le encargó a Enki esta tarea. Y encomendó que los
pleyadianos supervisaran esta enmienda desde la Luna.
Enki estaba feliz, por fin iba poder ayudar a su creación. Los
draconianos reptiles habían perdido una batalla, pero no la guerra. Antes de
terminar la asamblea, los pleyadianos alertaron a la Confederación
Galáctica sobre un asteroide de gran tamaño que habían descubierto cerca
de la órbita de Júpiter y que se dirigía a gran velocidad al planeta Mulge, y
que según sus cálculos señalaban que había un noventa por ciento de
probabilidad de que impactara con este planeta, en aproximadamente,
treinta meses terrestres. Así que la Confederación le encomendó a los
pleyadianos la destrucción de este asteroide una vez que cruzara la órbita de
Júpiter.
Mulge era un planeta inhóspito, ubicado entre Marte y Júpiter, en el
cual, la Confederación Galáctica instaló una base para explotar sus
recursos. Y pretendían crear una sede gigantesca, la cual custodiaría todos
los problemas que surgieran en la Vía Láctea. Es por eso que las asambleas
se llevaban a cabo en este planeta big.
Cuando se tomó la decisión de crear esta sede los draconianos no
estuvieron de acuerdo, así que al oír la noticia que ese asteroide se dirigía a
Mulge, decidieron tomar venganza.
La asamblea terminó y los anunnaki regresaron a la Tierra
acompañados de un grupo de carios. Antes de que partieran, los
draconianos le dijeron a Anu que acataran todas las órdenes de los carios
hasta que supieran la resolución que darían los Kadistu.
Los draconianos, posteriormente, se reunieron en Orión con los
insectoides, y ahí planearon cómo evitar que los pleyadianos destruyeran el
asteroide que tenía quince mil setecientos kilómetros de radio —mucho más
grande que el planeta Tierra— para que éste impactara en el planeta Mulge,
que tenía unos sesenta y cinco mil kilómetros de radio. Sin duda alguna esto
ocasionaría la destrucción de este planeta.
Y así fue. Los draconianos les ordenaron a los insectoides colocar
unos artefactos sobre el asteroide, lo cuales, al activarlos, crearían un
campo electromagnético alrededor de este para que los radares y telescopios
digitales de la Confederación Galáctica y de los pleyadianos no lo
detectaran.
Una vez hecho esto, los draconianos esperaron a que los pleyadianos
fueran a destruir este asteroide. Habían pasado veinticuatro meses terrestres
después de la asamblea ocurrida en Mulge, cuando tres naves pleyadianas
cargadas con armamento nuclear salieron de sus bases en las Pléyades y se
dirigieron hacia el asteroide para destruirlo. Una vez que se acercaron hacia
el asteroide estas fueron emboscadas por cinco naves draconianas las cuales
destruyeron a las naves pleyadianas en pocos minutos. Y justo después de
haberlas destruido, activaron los artefactos para crear el campo
electromagnético alrededor del asteroide, y así desaparecer de los radares y
telescopios digitales de los pleyadianos y de la Confederación Galáctica, la
cual, en ese momento se encontraba en Sirio.
Todos ellos celebraban la destrucción de este asteroide, los
pleyadianos le informaron a la Confederación que la operación había sido
un éxito. Aunque habían perdido la comunicación con las tres naves que
destruyeron el asteroide. Así que les dijeron que enviarían una nave
exploradora para que fuera al lugar a investigar.
La Confederación Galáctica les dijo a los pleyadianos que ellos
también habían perdido la comunicación con Mulge, y que seguramente
esto se debía a la gran explosión ocasionada por las armas nucleares.
Al mismo tiempo que los draconianos destruyeron las naves
pleyadianas, los insectoides inhabilitaron todas las comunicaciones del
planeta Mulge.
El engaño había sido un éxito. El plan draconiano funcionó a la
perfección. La nave exploradora que había sido enviada para investigar
sobre las tres naves que fueron enviadas para destruir el asteroide, también
fue emboscada y destruida por los draconianos.
Cuando los pleyadianos perdieron comunicación con la nave
exploradora, empezaron a sospechar que algo andaba mal. Así que
decidieron dar aviso a la Confederación Galáctica. Y cuando éstos se dieron
cuenta de que el asteroide no había sido destruido ya era demasiado tarde.
El asteroide impactó en el planeta Mulge aproximadamente hace nueve mil
quinientos años, ocasionando que éste se empezara a destruir en pedazos y
estos salieran disparados hacia el espacio. Uno de estos pedazos impactó
con la luna de Mulge sacándola por completo de su órbita natural y
colocándola en una nueva órbita, justo entre Mercurio y la Tierra.
Así pues, esta Luna se convirtió como lo que hoy conocemos como el
planeta Venus. Y los millones de pedazos que quedaron del planeta Mulge
se convirtieron en lo que hoy conocemos como el Cinturón de Asteroides.
Así el sueño de la Confederación Galáctica de construir una base en
la Vía Láctea había acabado. Los carios, los pleyadianos y los Arcturianos,
sospechaban que el sabotaje para destruir el gran asteroide había sido obra
de los draconianos, aunque no contaban con las pruebas suficientes para
acusarlos.
Faltaban casi mil ochocientos años terrestres para la próxima reunión
del Gran Concejo de la Confederación Galáctica con los Kadistu donde se
definiría por completo el destino de la humanidad...Después de acabada la asamblea de la Confederación Galáctica, a la
Tierra llegaron un grupo de carios junto a los anunnaki comandados por
Anu.
La encomienda de los carios era la de transmitir sus conocimientos
para que los humanos lulus empezaran a evolucionar. Tal y como lo habían
convenido en la asamblea. Sin embargo, poco tiempo después de que los
carios comenzaran con esta ardua tarea, se enteraron que Mulge había sido
destruido por el asteroide que iban a desintegrar los pleyadianos, por lo
cual, empezaron a sospechar que algo no andaba bien. Así que decidieron
regresar a su planeta ubicado en Orión para investigar qué estaba pasando,
dejando en Uras, Tierra, a sólo cuatro emisarios para que transmitieran sus
conocimientos a los humanos.
Ante el regreso de los carios a su planeta, Anu vio la oportunidad
perfecta para que se frenara por completo el plan de enseñar a los humanos
a valerse por sí solos, por lo cual, le encomendó a Enlil que le dijera a todos
los anunnaki que no ayudaran en esta tarea, pero que lo hicieran de una
manera discreta. Enlil dio aviso a todos sus adeptos para que así fuera.
Durante el tiempo de espera a que se efectuara la entrevista con los
Kadistu, en la Tierra, Enlil y Marduk se encontraban frustrados y
desesperados de que sus planes no se llevaran a cabo. Los dos tuvieron que
esperar a que los Kadistu dieran su veredicto.
Algo similar pasó con Enki, porque sentía que su creación estaba
siendo desperdiciada y él no podía ayudarla, ya que constantemente estaba
vigilado por los anunnaki fieles a Anu.
En cierta ocasión, logró escaparse de sus vigilantes y lo aprovechó
para ir a ver que tanto habían evolucionado los atlantes que estaban en
América, los lemurianos que estaban en Asia, y se sorprendió bastante al
ver que mientras los atlantes evolucionados en América habían
evolucionado muy poco en todo este tiempo, su población iba en aumento,
sin embargo, los lemurianos que se habían desarrollado en tecnología, caza
y recolección, su población iba disminuyendo. Algo que sorprendió a Enki,
así que decidió investigar al respecto y descubrió que los lemurianos
estaban muriendo a causa de una rara enfermedad y que estaba
propagándose rápidamente entre todos ellos. Debido al poco tiempo con el
que contaba, no pudo investigar más afondo de esta enfermedad y cómo se
había originado. Así que empezó a sacar muestras de ADN de lemurianos,
sanos y enfermos, y decidió pedir apoyo a los intraterrenos ya que su
laboratorio estaba clausurado por órdenes de Anu. Además, que le estaba
prohibido experimentar con humanos desde la creación de la quinta raza. Es
por esto que pidió ayuda a los intraterrenos, pues él sabía que ellos eran los
únicos que estaban llevando a cabo experimentos genéticos en el Abzu.
Al llegar con ellos, se sorprendió al ver que ya habían creado en
laboratorio varias especies de animales y al preguntarles qué iban a hacer
con ellas, ellos le respondieron que las iban a soltar en la superficie de la
Tierra. Es decir, estaban aumentando la diversidad de vida en la Tierra.
Enki les pidió ayuda a los intraterrenos para detectar la rara
enfermedad que estaba matando a los lemurianos. Los intraterrenos se
negaron debido a que no conocían en lo absoluto la fisiología humana, y lo
que habían estudiado de ella era muy poco.
Después de una larga negociación, los intraterrenos aceptaron las
muestras de los lemurianos y le dijeron a Enki que iban a hacer todo lo
posible. Enki les entregó las muestras y se retiró a su nave nodriza ya que se
había ausentado más de la cuenta.
Setenta años terrestres después, Enki volvió a escaparse y se dirigió al
Abzu para ver los avances de los intraterrenos. Y ahí ellos le enseñaron a
Enki una nueva raza de humano, creada a través de ADN lemuriano y ADN
de los humanos que tenían los intraterrenos en el Abzu. Le explicaron que
esta nueva raza había sido mejorada en su sistema inmunológico y que eran
inmunes a la enfermedad que los estaba matando.
Enki al principio se molestó porque al mezclar estos dos tipos de
ADN, esta nueva raza híbrida había perdido los codones que tenía
activados, dejándolo sólo en veinte. Esto hizo que disminuyeran su estatura
considerablemente. Enki molesto, les comentó a los intraterrenos que les
había pedido que investigaran la enfermedad, no que crearan una nueva
raza, a lo que ellos respondieron, que ellos no eran expertos en la fisonomía
humana y que esa había sido su solución, pero que, si así él lo deseaba,
ellos destruirían a los diez humanos que habían creado genéticamente.
Enki al ver que no tenía otra opción, se tranquilizó y les solicitó
amablemente a los intraterrenos que crearan a cuarenta hombres y cuarenta
mujeres más y los pusieran en la superficie de la Tierra. Y así fue como
nació la sexta y última raza de humanos de tez amarilla, de ojos rasgados, y
con un sistema inmunológico mejorado. Enki soltó a los ochenta humanos
en Asia, junto a los lemurianos, que cabe mencionar, ya habían perdido al
sesenta por ciento de su población.
Por lo tanto, la población quedó repartida en la Tierra de la siguiente
manera: el setenta por ciento se encontraba en el primer asentamiento,
ubicado en lo que hoy conocemos como Iraq; el ocho por ciento lo
conformaban los esclavos que se quedaron abandonados en la zona de
África y que no volvieron al primer asentamiento; el doce por ciento eran
los atlantes que se encontraban en América; un cinco por ciento eran los
lemurianos que estaban en Asia; y el cinco por ciento restante eran los
humanos que llegaron en la embarcación de Ziusudra y que no fueron
regresados al primer asentamiento por no ser el Pueblo Elegido.
Así durante casi los dos mil años terrestres de espera a la decisión de
los Kadistu, los humanos no lograron evolucionar en casi nada. Los carios
básicamente se encargaron de enseñarles matemáticas avanzadas, pero
debido a las constantes trabas que ponían los anunnaki, esto se complicó
muchísimo. Los humanos no estaban ni cerca de crear una civilización
propia.
Así pues, la fecha llegó. Habían pasado mil ochocientos años
terrestres después de la última asamblea de la Confederación Galáctica y los
líderes del Gran Concejo de la Confederación estaban listos para hablar con
los Kadistu. Esta reunión se llevó a cabo en las Pléyades, en una de las
grandes sedes de la Confederación Galáctica.
El Gran Concejo se comunicaba con los Kadistu a través de un
extraño artefacto hecho de cristal, ya que los Kadistu se encontraban en la
quinta dimensión. Y es muy desagradable para ellos soportar la enorme
densidad que existen en la tercera y cuarta dimensión, por lo cual prefieren
comunicarse a través de este artefacto.
Estas reuniones con los Kadistu, se llevaban a cabo una vez cada año
pleyadiano que es equivalente a un año y medio draconiano, o que es lo
mismo a veinte nueve mil cuarenta y cuatro años terrestres. Y en ella se
discutían todos los problemas que existían en la galaxia. Y para los cuales,
el Concejo de la Confederación necesitaba una guía o ayuda para
resolverlos.
En esta última reunión, entre otros muchos temas, salió el del destino
de la humanidad. El Concejo de la Confederación les explicó a los Kadistu
que los humanos eran una especie consciente nueva en el universo y que no
se habían puesto de acuerdo en si tenían que guiarlos o dejar que ellos
forjaran su destino, así que necesitaban su ayuda para tomar la decisión.
Los Kadistu contestaron, que al ser los humanos una especie
consciente, tenían el derecho de tomar sus propias decisiones y de forjar su
propio destino, ya sea el de evolucionar o el de extinguirse. Y que si era una
raza que valía la pena conservar tenían que demostrarlo.
Así que determinaron una ley: que todas las razas extraterrestres
debían respetar el libre albedrío de los humanos y dejaron en claro que, si
los humanos querían ser guiados por otras razas superiores, así iba a ser. Y
que, si no lo querían, también debían respetarlos.
Aclararon además que las razas extraterrestres superiores sólo podían
intervenir si los humanos ponían en riesgo la vida del planeta Tierra. De
otra forma tenían que respetar el libre albedrío de la humanidad.
Y así fue como el destino de los humanos fue sentenciado al libre
albedrío, hace siete mil setecientos años. Algo que los draconianos
celebraron de sobremanera, ya que ellos eran expertos manipuladores y
sabían que los lulus humanos eran moldeables y manejables.
Los pleyadianos y carios no quedaron muy satisfechos con esta
resolución de los Kadistu ya que ellos consideraban que la humanidad no
estaba lo suficientemente consciente y habían sido manipulados desde su
creación para dejar que ellos tomaran su destino en sus manos. Sin
embargo, tuvieron que acatar esta decisión.
Los draconianos informaron a los anunnaki de la decisión tomada por
los Kadistu y le empezaron a dar órdenes precisas a Anu para que empezara
a formar la granja humana que ellos deseaban.
Los carios por su parte decidieron aprovechar esta resolución de los
Kadistu, y decidieron enviar a un grupo de ciento cincuenta carios para
empezar a transmitir los conocimientos básicos a la humanidad para que
empezaran su evolución. Algo que los anunnaki ya no podían evitar, ya que
los humanos eran los que tenían que decidir si querían ser enseñados o no.
Los arcturianos que estaban enterados de todo el problema de los
humanos, lulus, pero que sin embargo se habían mantenido al margen,
decidieron aprovechar el dictamen de los Kadistu para enviar una caravana
de veinte emisarios al planeta Tierra y así poder estudiar mejor a los
humanos. Esta caravana se maravilló al ver el potencial que tenían los
humanos y la capacidad de sentir y expresar sentimientos. Gran número de
estos emisarios arcturianos sucumbieron ante los placeres que otorgaban los
humanos al desprender las energías sutiles y al sabor de su sangre, por lo
cual, se centraban básicamente en los humanos que se encontraban
prácticamente abandonados en África y se dedicaron a guiarlos a cambio de
que ellos los alimentaran.
Su platillo preferido, como siempre eran los niños, a los que les
succionaban toda la sangre del cuerpo.
Los pleyadianos por su parte tenían un plan bajo la manga para
expulsar a los anunnaki de la Tierra, pero decidieron no ocuparlo para ver
cómo se daban las cosas en la Tierra para determinar si lo iban a poner en
marcha o no.
Enki al enterarse de la resolución de los Kadistu, decidió ayudar a los
carios a transmitirles sus conocimientos a los humanos que se encontraban
en el primer asentamiento. Ya que su idea era dejar libres a los atlantes y
lemurianos para ver cómo evolucionaban por sí solos. Algo que no duró por
mucho tiempo.
Anu no pudo evitar que Enki ayudara a los carios ya que tenía que
respetar el libre albedrío de la humanidad. Sin embargo, envió a dos de sus
emisarios para que tengan vigilado en todo momento a Enki y le informaran
de todos sus movimientos.
Y así luego de dos mil años luego de la resolución de los Kadistu, la
humanidad había dado su mayor salto evolutivo en su historia. La
civilización sumeria había nacido.
No obstante, los grandes avances tecnológicos y en conocimientos
que habían logrado los humanos aún seguían viviendo con temor a sus
dioses y les seguían ofreciendo sacrificios.
Mientras esta civilización nacía, Enlil y Marduk, cada uno por su
parte, esperaban el momento justo para hacerse con el control de la Tierra...Al ser Sumeria la primera civilización humana de la historia hace
cinco mil años aproximadamente. A pesar del gran salto evolutivo de los
sumerios, estos seguían siendo dominados por los anunnaki reptil, a través
de sus vasallos los híbridos.
Estos híbridos se encontraban en la cúspide de su sistema social, y
eran los gobernantes supremos y considerados semidioses por tener sangre
anunnaki. También se les tenía temor ya que se les consideraba personas
con poderes sobrehumanos e inmortales.
La religión ayudaba mucho para tener controlados a los sumerios, ya
que se les inculcaba un temor arraigado a todos sus dioses, y por eso debían
que rendirles sacrificios cada determinado tiempo.
Anu ordenó a que se escribiera la historia anunnaki y de cómo nos
habían creado para arraigar más la religión entre los sumerios, para poner a
ellos, los anunnaki como dioses supremos y para que su historia quedara
plasmada para la posteridad. Fue así como se empezaron a redactar las
tablillas de arcilla sumerias.
Muchos de los textos fueron narrados a los escribas humanos por el
propio Anu. Y muchos otros textos fueron narrados por diversos dioses
anunnaki como Inanna, Enlil, Ninhursag, etc.
Cabe mencionar, que la mayoría de las historias escritas en las tablas
sumerias fueron deliberadamente exageradas por estos dioses, para denotar
su poder.
Los sumerios utilizaban tecnología muy avanzada heredada por los
dioses con la cual pudieron crear grandes templos y edificaciones como el
Zigurat. Sin embargo, ellos no entendían cómo funcionaba esta tecnología.
Es decir, la sabían manejar, pero no entendían su funcionamiento. Así que
Enki junto a los carios, empezaron a enseñarles a los sumerios ciencias,
como las Matemáticas Avanzadas, Física, Química, etc... Les empezaron a
dar las bases para que comprendieran cómo funcionaban estas tecnologías
extraterrestres.
Los pleyadianos reportaron a los líderes arcturianos sobre el
comportamiento que estaban teniendo sus emisarios en la Tierra, por lo
cual, éstos les ordenaron que se marcharan inmediatamente de la Tierra y
dejaran a los humanos en paz, y así lo hicieron, no sin antes heredarles sus
conocimientos, costumbres, idioma y creencias a los lulus humanos que
estaban en África.
Poco habían cambiado las cosas con la resolución de los Kadistu. Es
cierto que los humanos ya vivían en un sistema social y tenían ciertos
conocimientos más avanzados, sin embargo, seguían siendo dominados y
manipulados por los anunnaki reptil.
Hasta que un día, casi ciento cincuenta años después de la creación de
Sumeria, en un evento donde uno de los sumos sacerdotes, un híbrido
gobernante de Sumeria, se paseaba entre los esclavos, uno de ellos, de
nombre Isaki, logró ponerse de frente al sumo sacerdote y sin ningún
escrúpulo sacó una lanza y la arrojó justo en el pecho del gobernante
ocasionando que este muriera. Acto seguido, este esclavo empezó a gritar
que los dioses y semidioses no eran inmortales, enalteciendo a la
muchedumbre y ocasionando una gran revuelta.
Una parte de los esclavos sumerios habían despertado, y se dieron
cuenta de que sus gobernantes, a los que tanto temían, eran igual que ellos,
y que morían igual que ellos. La voz corrió rápidamente por toda Sumeria,
ocasionando grandes revueltas por toda la ciudad, poniendo en riesgo el
Sistema Piramidal impuesto por sus dioses.
Los anunnaki por primera vez en su historia sintieron miedo de bajar
a la Tierra ya que temían que los humanos los atacaran. Anu estaba furioso
y culpó a los carios de haber planeado ese asesinato. Sabía perfectamente
que no podía atacar a los humanos gracias a la resolución de los Kadistu, y
que había muchas razas extraterrestres observándolos, así que ideó un plan
para solucionar esto.
Los carios y pleyadianos desde la base lunar celebraron este
acontecimiento, ya que los humanos habían dado el primer paso para su
liberación. Enki estaba sorprendido sobre este acontecimiento y tenía
sentimientos encontrados, ya que por una parte se alegraba de que su
creación pusiera al fin resistencia a ser esclavizada, y por otra parte se
sentía preocupado, ya que sabía perfectamente que los lulus humanos al
usar la violencia, podían llegar a ser una raza muy oscura en el futuro si así
lo decidían.
Anu ordenó a Enlil que se llevara algunos híbridos habitantes y
esclavos de Sumeria que fueran devotos de los dioses y los trasladara a otro
lugar para empezar todo de nuevo.
Enlil vio una magnífica oportunidad para poner en marcha su plan.
Así que no solo se llevó a los híbridos, sino que trasladó a su Pueblo
Elegido que eran fieles a él, y los llevó hasta los asentamientos situados en
las riveras del cauce medio y bajo del río Nilo. Y empezó a guiar a los
híbridos para que empezaran la construcción de una nueva civilización. Y
para que lograran esto podían utilizar como esclavos a su Pueblo Elegido.
Egipto estaba por nacer.
Marduk, por su parte, aprovechó esta oportunidad para convencer a
Anu de que lo dejara llevarse a varias personas de Sumeria y creara una
nueva ciudad lejos de ese caos en el que se había convertido esta
civilización para poder seguir beneficiándose de los humanos, a lo que Anu
accedió.
Marduk convenció a un puñado de hombres y mujeres y los llevó a un
lugar cercano a Sumeria y ahí creó la ciudad de Acad.
En Sumeria, el cuarenta por ciento de la población había dejado de
creer en los dioses y empezaron a trabajar por su cuenta, y el otro sesenta
por ciento, temerosos de la ira de los dioses, le seguían siendo fieles
manteniendo el Sistema Piramidal impuesto.
Para mala suerte de Anu, un grupo de draconianos llegó a su nave
nodriza, para ver cómo iba todo en Uras, y rápidamente, los draconianos
bautizaron a los humanos como los Sag - Giga, que significa El Pueblo de
Cabezas Negras, ya que desde la nave nodriza, las cabezas de los humanos,
se veían negras por el pelo. Además de que se dieron cuenta de que los
sacrificios habían bajado considerablemente y que los humanos habían
avanzado considerablemente con respecto a su última visita. Por lo cual le
dijeron a Anu que tenía que dividir a los humanos, así que le ordenaron que
tenía que comenzar con el sistema de comunicación entre ellos; si entre
ellos no se entienden jamás se podrán unir.
Anu captó perfectamente la idea, sin embargo, tenía un problema, ya
que los anunnaki sólo tenían dos dialectos provenientes del Emešà, su
lenguaje madre; estos eran el Emenita y el Emesal. Así que ordenó a Enlil
el Emenita a la nueva civilización que se estaba gestando cerca al río Nilo.
Y le dijo a Ninhursag que le ayudara a Marduk a enseñarles el idioma
Emesal a los habitantes de la nueva ciudad de Acad.
Enki sospechaba que Marduk estaba tramando algo, así que ordenó al
gobernante de Sumeria que mandara amurallar la ciudad previendo lo que
iba a suceder.
Los draconianos se ofrecieron a ayudarle a transmitir uno de sus
idiomas a los sag–giga humanos, así que ellos se enfocaron en los
habitantes que se encontraban en Asia, los cuales no habían recibido
adoctrinamiento alguno ni manipulación extraterrestre y ya habían
evolucionado significativamente. Era la oportunidad perfecta para
empezarlos a manipular.
Afortunadamente, los draconianos no tuvieron la paciencia suficiente
para adiestrar a estos humanos. Así que se limitaron a transmitirles el
idioma y enseñarles a realizar sacrificios obviamente.
Enki no estaba de acuerdo en tener diferentes idiomas entre los
humanos, por lo cual, le reclamó a Anu, y éste le contestó que sólo les
estaba enseñando nuevas formas de comunicarse y que no les estaba
obligando a nada. De ellos dependía si los aceptaban o no.
Enki sabía perfectamente que no podía parar esto, así que se dedicó a
viajar en su nave de un lugar a otro para enseñar y transmitir sus
conocimientos a los humanos de todos los lugares del mundo, empezando
por todos los humanos que se encontraban en Europa y que menos
evolucionados tecnológicamente estaban. Así fue que la humanidad empezó
a llamarlo Hermes Trimegisto, El Tres veces Grande por todos los
conocimientos que enseñaba.
Sólo cien años después de la llegada de los humanos a las orillas del
Nilo, una nueva civilización había nacido y su nombre era Egipto. La
creación tan rápida de esta civilización se debió en gran parte a la
tecnología extraterrestre que Enlil les facilitó a los humanos, ya que él
quería hacer tres pirámides perfectamente alineadas a la constelación de
Orión para que todos recordaran de dónde venían sus dioses.
Al propósito de esto, Enlil les enseñó a los egipcios un nuevo sistema
de creencias, muy parecido al sumerio, pero con diferentes dioses. Aunque
en realidad eran los mismos sólo con diferentes nombres. Por ejemplo: Anu
era Ra; Osiris, Zet y Anubis eran Enlil; Horus y Thot eran Enki; etc. Pero
obviamente manteniendo la esencia principal de tener atemorizada a la
población para que le rindieran sacrificios.
Esto, Enlil ya lo había planeado con Anu ya que los draconianos
querían que los humanos tuvieran diferentes sistemas de creencias para que
nunca llegaran a unirse.
El sistema social era piramidal, muy parecido al de Sumeria donde en
la cúspide se encontraban los faraones. Pero la única diferencia era que este
sistema egipcio era más esclavista ya que al Pueblo Elegido de Enlil lo
tenían trabajando más de doce horas al día por un pago mínimo de trigo.
Los carios preocupados de que Enlil estuviera tan involucrado en la
creación de Egipto, pasaron mucho tiempo visitando esta civilización y
tratando de despertar a los habitantes de ahí. Es por eso que los egipcios los
identificaban también como dioses. Incluso a Horus, lo pintaron y lo
describieron con la fisonomía de un cario.
Mientras todo esto sucedía en Egipto, Marduk ya había guiado a los
acadios a construir una gran ciudad, casi tan importante como Uruk en
Sumeria. Les había enseñado el mismo sistema de creencias que tenían los
sumerios, con la única diferencia que el dios máximo no era Anu, sino que
ellos consideraban a Marduk como su dios más poderoso.
Anu se dio cuenta que esta ciudad estaba creciendo muy rápido y
veneraban más a Marduk que a él, así que lo mandó llamar para
cuestionarle esto, a lo que Marduk contestó que era una decisión que habían
tomado los acadios y que él no tenía nada que ver. Anu no le creyó. Pero no
podía más que amenazarlo y le dijo que no se atreviera a desafiar su poder.
Todos los anunnaki estaban maravillados con la majestuosidad de la
civilización egipcia. Y esto fue algo que aprovechó Marduk para convencer
a los acadios de que comenzaran a crear a escondidas de los anunnaki. El
plan para ser el dios único estaba en marcha. Marduk ya había conseguido
gran poder gracias a las energías sutiles que le daban todos los acadios.
Incluso, ya había ganado adeptos entre los anunnaki, más por miedo hacia
él que por respeto, por lo cual, estaba convencido de arrebatarle el poder a
Anu.
Así que para el año dos mil trescientos cincuenta, antes de Cristo,
Marduk convenció a un hombre llamado Zargon que emprendiera un ataque
en contra de Uruk y todas las ciudades sumerias, y así lo hizo. Tomó las
armas que todos los acadios habían tomado y con un ejército numeroso
emprendió la guerra que el hombre conocería, dejando una gran matanza y
sufrimiento detrás. Zargon se hizo con todas las ciudades sumerias a
excepción de Uruk que ya estaba rodeada de una gran muralla y que la
hacía casi impenetrable a los ataques de los acadios.
Los draconianos y los anunnaki estaban extasiados por las enormes
energías sutiles negativas que desprendían el sufrimiento y la muerte de los
humanos. Hacía mucho tiempo que no había tanta energía para ellos. La
última vez que la hubo fue cuando se dio la explosión de las tres armas
nucleares que provocaron el Diluvio Universal.
Anu y Enlil, por su parte, estaban furiosos, ya que sabían que Marduk
estaba detrás de todo esto, aunque él lo negara rotundamente. Sin embargo,
al ver que su ejército acadio no podía traspasar el muro de Uruk, en una
acción desesperada le ofreció una de las Tablas Me que había robado, y sólo
así, pudieron lograr que los acadios se hicieran con el control de toda
Sumeria.
El imperio acadio, el primer imperio del mundo, había nacido.
Anu al ver que Marduk había robado una Tabla del Destino, lo mandó
a arrestar. El plan de Marduk era que sus aliados robaran las demás Tablas
Me y así hacerse con el control de la nave nodriza. Pero Enlil se anticipó a
esto y logró capturar a todos los aliados anunnaki de Marduk y evitó que
esto sucediera.
Marduk fue capturado y presentado ante Anu, el cual, lo había
sentenciado a la muerte. Sin embargo, los draconianos intercedieron por él,
diciéndole que Marduk les había enseñado algo, que los humanos podían
alimentarlos sin necesidad de sacrificios. Simplemente había que
convencerlos de que se pelearan los unos contra los otros para que ellos
salieran beneficiados.
Anu estaba furioso por el desacato de Marduk, pero al ver que los
draconianos estaban con él, la sentencia que le dio fue la del destierro, algo
que Marduk agradeció, ya que al saber que, al seguir vivo, todos los
sacrificios que iba a recibir a su nombre gracias al enorme imperio acadio,
éste podría retomar fuerzas y regresar para quitarle el poder a Anu.
Marduk fue desterrado de la Tierra y de la nave nodriza, no sin antes
haberles enseñado los beneficios de la guerra a los humanos.
Los pleyadianos al ver las matanzas y el sufrimiento que habían
hecho los humanos no lo pudieron soportar más, ya que ellos sabían que
éstos estaban siendo manipulados por los anunnaki. Así que decidieron
poner en marcha el plan para expulsar definitivamente a los anunnaki y
draconianos de la Tierra. Ellos junto a los intraterrenos activaron cientos de
antenas que ya habían colocado en el Abzu y empezaron a emitir ondas
electromagnéticas de baja frecuencia desde la Luna hacia la Tierra, con la
única finalidad de que esta empezara a vibrar en una frecuencia cada vez
más densa, tanto, que a los anunnaki y cualquier raza extraterrestre les fuera
imposible soportarla.
Los anunnaki se dieron cuenta que cada vez les era más difícil estar
en la Tierra. Sabían que su vibración estaba cambiando. El primero en darse
cuenta fue Enki, así que decidió realizar varias cosas antes de abandonar la
Tierra. Una de ellas fue la de visitar a los atlantes en América y entregarles
la tecnología para que pudieran hacer grandes edificaciones de piedra. La
segunda fue crear una Sociedad Secreta en Egipto, donde él no sólo les
enseñaría ciencias a los humanos, sino que también les enseñaría los
secretos del universo, el espíritu, la muerte y la materia. Y así fue como
nació la Hermandad del Dragón Blanco.
Y lo último que hizo fue descubrir el pueblo elegido de Enlil, ya que
él había descubierto que su hermano tenía un grupo de humanos muy fieles
a él y que en algún momento los iba a usar de una forma u otra. Así que
intentó reclutar a varios de estos humanos a escondidas de Enlil, algo que le
fue muy difícil, sin embargo, logro reclutar a varios de ellos y se los llevó a
la orilla occidental del Mar Muerto, donde fundarían un pueblo conocido
como los esenios.
Los draconianos estaban furiosos por el cambio vibracional de la
Tierra. Sabían que tarde o temprano tenían que abandonarla. Por lo cual, le
enseñaron a Anu y a Enlil los rituales para que los humanos pudieran
comunicarse con ellos, sólo que había un problema, estos rituales sólo
funcionaban si la comunicación era entre diferentes planos dimensionales y
sólo en ciertos días específicos del año.
Enlil transmitió y enseñó estos rituales a miembros de su pueblo
elegido y a los grandes sacerdotes de Egipto, diciéndoles que se
comunicaran con él en los días exactos.
Anu estaba preocupado por la reacción que iban a tener los
draconianos ya que estaban a un paso de perder su granja humana. En tan
sólo sesenta años, la vibración de la Tierra era tan densa que los anunnaki
tuvieron que retirarse. Incluso tuvieron que alejar su nave nodriza fuera de
la órbita de la Tierra.
Por fin los humanos eran libres. O al menos eso creían los
pleyadianos.
Los draconianos furiosos sabían que los pleyadianos habían tenido
que ver con este cambio vibracional de la Tierra. Así que pusieron una
queja ante la Confederación Galáctica, argumentando que los pleyadianos
habían violado la ley del libre albedrío de los humanos. La Confederación
Galáctica les prometió analizar la denuncia y tomar una decisión al
respecto.
Enki estaba cansado de que todos tomaran decisiones para cambiar el
destino de su creación. Así que por fin había tomado la decisión de liberar
de una vez por todas a la humanidad. Él sabía que, aunque no podía estar
cerca de la Tierra, él podía comunicarse con algunos humanos a través de la
fase. Y fue así que emprendió el plan más ambicioso para liberar a la
humanidad, un plan que cambiaría la historia del mundo por completo...Al ser expulsados de la Tierra los anunnaki reptilianos y draconianos
por el plan de los pleyadianos y la ayuda de los intraterrenos, los anunnaki
se estacionaron a unos quinientos sesenta mil kilómetros de la Tierra y
desde ahí, Enki, intentó comunicarse a través de la fase con algún humano
en la Tierra, pero no tuvo éxito debido a la enorme distancia que los
separaba no podía conectar con el astral para contactarse a través de los
sueños, tal como lo había hecho muchas veces antes desde su nave nodriza.
A esta distancia las energías sutiles que desprendían los humanos no
podían ser captadas ni percibidas por los anunnaki ni draconianos, es por
eso que a Enlil se le ocurrió crear un traje con el cual pudieran eliminar el
efecto negativo que les producía las vibraciones de la Luna. Algo que no
aprobaron los draconianos ya que ellos tenían otro plan. Le dijeron a Anu
que iba a ser trasladado junto al resto de la caravana anunnaki al bajo astral
de la cuarta dimensión para escapar de las ondas electromagnéticas emitidas
por la Luna, y desde ahí captarían las energías sutiles de los humanos para
después entregárselas a ellos.
Anu les dijo que eso no era posible porque sus cuerpos no estaban tan
evolucionados como para trasladarse entre dimensiones. Los draconianos le
informaron que ellos ya tenían la tecnología para viajar a la cuarta
dimensión sin necesidad de tener un cuerpo interdimensional. Anu
asombrado se dio cuenta que todo el tiempo que habían pasado en Uras,
Tierra, se había olvidado de los avances tecnológicos que podían haber
alcanzado los draconianos así que no pudo más que imaginárselo.
Enlil les preguntó de por qué tenía que ser en el bajo astral. Los
draconianos le explicaron que como las dimensiones están interconectadas,
entre más baja esté la frecuencia, más cerca estará de la dimensión inferior.
Es decir, el bajo astral de la cuarta dimensión es la dimensión más cercana a
la tercera. Al estar en el medio astral de la cuarta dimensión estarían más
alejados y corriendo el riesgo de que no pudieran captar las energías de los
humanos. Y al estar en el astral superior de la cuarta dimensión estarían
más cercanos de la quinta dimensión que a la tercera y posiblemente sus
cuerpos no resistirían. Además, le dijeron que los rituales que les enseñaron
para comunicarse con los humanos sólo servían entre dos dimensiones
contiguas.
Su plan era sencillo: una vez instalados en la cuarta dimensión los
anunnaki podrían ver todo lo que los humanos hicieran, sin embargo, serían
invisibles a los ojos humanos, ya que, al estar en una dimensión superior,
éstos serían imperceptibles para las dimensiones inferiores, además de que
podrían materializarse en la tercera dimensión a través de los rituales que
hicieran los humanos en las fechas específicas.
Enlil les preguntó, qué pasaría si los humanos instruidos no realizaban
estos rituales. Los draconianos les contestaron que, si eso pasaba, habrían
perdido por completo a la granja humana.
En otras palabras, iban a arriesgarse a ir a la cuarta dimensión para
estar atenidos al libre albedrío de los humanos lulus. Qué gran ironía...
Los draconianos llevaron a Anu, Enki y Enlil junto a otros trece
anunnaki a Orión para colocarlos en la máquina que los iba a trasladar hacia
la quinta dimensión. Y al resto de anunnaki que se negaron a ir, los dejaron
en una luna de Júpiter, que hoy conocemos con el nombre de Europa, donde
fueron utilizados como esclavos en las enormes bases que tenían los
draconianos en ese satélite.
El plan siguió su curso, y los anunnaki reptil fueron trasladados desde
Orión hasta la cuarta dimensión. Les tomó casi quinientos años terrestres a
los anunnaki el adaptar su cuerpo en esta nueva dimensión. Una vez hecho
esto, Enki, empezó a tratar de conectarse con los sueños de los humanos
para poder comunicarse con ellos. Le tomó algún tiempo, pero lo consiguió.
Logró conectarse a través de la fase con dos humanos: un hombre ubicado
en el continente europeo, paradójicamente, el menos desarrollado de los
continentes en aquel tiempo; y también se comunicó con uno de sus
discípulos esenios.
Enki sabía que al no estar presente con los humanos y solo poder
comunicarse con unos pocos que tenían el don, el conocimiento tendría que
ser pasado de hombre en hombre, y de generación en generación. Así que
primero le empezó a transmitir muchísimos conocimientos al primer
hombre ubicado en Europa y posteriormente le pidió que formara un grupo
de diez hombres más, a los cuales les debía transmitir todos los
conocimientos adquiridos. Y por último le ordenó que cada uno de esos
hombres empezara a instruir y enseñara a otros, y entre menor edad mejor.
Y así fue como nacieron las primeras escuelas, los primeros maestros y los
primeros aprendices.
Este método fue tan efectivo y los conocimientos entregados por Enki
fueron tan vastos, que tan sólo en seiscientos años, este grupo de humanos
sabios, ya habían creado la gran civilización griega, donde uno de los
pilares fundamentales era la de la transmisión de los conocimientos, el
gobierno orientado a las decisiones del pueblo, y era la primera civilización
que no contaba con esclavos. Paralelamente a esto, durante todo este
tiempo, estuvo transmitiéndoles conocimientos a los esenios con los que
logró comunicarse, enfocados a aumentar su poder espiritual y psíquico.
Generación tras generación, trató de compartir sus conocimientos
para que evolucionaran, ya que su plan era que alguno de ellos lograra
cristificarse. Es decir, alcanzar el Nirvana, y le mostrara el camino a toda la
humanidad para su liberación y evolución.
A pesar de que los esenios habían logrado un gran avance psíquico y
espiritual como el poder de curar con las manos, la telequinesis, etc., no
habían podido ni siquiera rozar la línea de la Cristificación. Enki se dio
cuenta que el problema radicaba en los codones del ADN que los humanos
tenían conectados, lo que no les permitía activar su glándula pineal. Este
plan de Enki era muy ambicioso, ya que, de lograrse, el ser humano podría
llegar a superar a los anunnaki.
Mientras esto sucedía con Enki, Anu y todos los otros anunnaki,
lograron comunicarse con los humanos que realizaban los rituales dos veces
al año: una vez en el equinoccio y otra en el solsticio. En realidad, los que
realizaban estos rituales eran en su mayoría los híbridos que habían sido
adiestrados y que eran fieles a los anunnaki, y fue así cómo les ordenaron
básicamente que introdujeran los sacrificios humanos en Asia, que
siguieran las masacres a los acadios, la opresión en Egipto, etc.
Los anunnaki seguían manipulando a la humanidad para que siempre
estuvieran en conflicto y así poder captar las energías sutiles negativas de
los humanos. Estas energías negativas eran atrapadas por los anunnaki en la
cuarta dimensión a través de unos contenedores que les entregaron los
draconianos. Una vez llenos, éstos eran llevados por Enki a Orión y
entregados a los draconianos. Aunque en muchas ocasiones los propios
draconianos llegaban a la cuarta dimensión para recoger estos contenedores.
La energía negativa recolectada de los humanos era mucho menor a la
que existía cuando los anunnaki estaban en la Tierra. Y esto molestaba
mucho a los draconianos, ya que su granja no daba los beneficios que ellos
esperaban. Así que le indicaron a Anu que introdujera el concepto del
dinero, y le dijeron que todos los humanos, que todas sus transacciones
debían ser cambiadas por bolas de metal. Y fue así cómo, Anu, en uno de
los rituales de los híbridos les ordenó que introdujeran el concepto del
dinero y la moneda en todo el mundo.
Los primeros en utilizar dicho concepto fueron las civilizaciones
asiáticas en el año setecientos antes de Cristo, aproximadamente. Y
rápidamente se empezó a utilizar en Egipto, Acadia y pueblos vecinos.
Los draconianos sabían que por este simple concepto del dinero
podrían despertar en los humanos su lado más oscuro y retorcido, además
de que ayudaría a tenerlos más controlados. Y así serían más fáciles de
manipular para exprimirles toda su energía negativa. Y fue así cómo nació
el método de control más poderoso sobre la humanidad, el dinero.
En esa época, Egipto seguía creciendo, oprimiendo a sus esclavos, y
siguiendo su religión politeísta al pie de la letra. Aunque los sacrificios
humanos y animales se redujeron drásticamente.
Los acadios seguían aumentando su imperio, haciendo guerra a todas
las tribus y pueblos con los que se encontraban, aunque cada vez eran
menos sus rivales. Esto redujo muchísimo las energías negativas emanadas
por la humanidad. Además, que seguían adorando a Marduk como su dios
máximo. Aunque esto cambió bastante y otros dioses como Anu y Enlil
comenzaron a ser adorados cada vez más.
Los asiáticos ya habían creado varias civilizaciones distintas. Y eran
lideradas por dinastías. Siempre en conflicto entre ellas. El Arte de la
Guerra, era siempre una constante entre los asiáticos. Además, que seguían
haciendo sacrificios, la mayoría de ellos, lo realizaban con animales.
Los americanos ya habían creado tres grandes asentamientos: uno
ubicado en Perú, otro en Centroamérica, y otro en Norteamérica. A pesar de
contar con tecnología para crear grandes edificaciones de piedra, no habían
avanzado mucho. A través del tiempo habían perdido muchos de los
conocimientos heredados por Enki.
Los americanos ya habían avanzado, pero aún no habían logrado crear
una civilización. Y por último, los europeos, que eran los humanos más
rezagados en esa época, y los conocimientos entregados por Enki dieron un
gran salto evolutivo. Ya habían creado una de las civilizaciones más
humanistas de la historia, la civilización griega.
Enlil intuía que Enki tenía algo que ver con la evolución de esta
civilización. Así que empezó a seguirlo más de cerca. Hacia el año mil
doscientos antes de Cristo, Enlil descubrió cómo Enki se comunicaba con
los humanos a través de la fase. Esto fue una oportunidad única para sus
intereses, así que decidió no decirle nada a Anu, y decidió aprender a
comunicarse a través de la fase. Después de muchísima práctica, Enlil logró
controlar la fase e intentó en repetidas ocasiones comunicarse con un
miembro de su Pueblo Elegido. Todas sin éxito. Su primer contacto lo logró
con un hombre que era hermano del futuro faraón de Egipto. Su nombre era
Moisés. Y fue tanta la manipulación que Enlil introdujo en él que logró
convencerlo de que él era en realidad un hebreo, y que su misión era la de
liberar a su Pueblo Elegido. Lo sacó de Egipto y lo envió hacia Siria donde
una vez estuvo el primer asentamiento anunnaki. Tan sólo para que
recogiera una de las herramientas que servían para crear un campo
electromagnético y hacer levitar piedras. Y con eso realizaran sus grandes
edificaciones.
Aunque realmente Enlil logró engañar a Moisés diciéndole que era un
arma muy poderosa que lo protegería de sus enemigos. Este viaje le tomó
bastante tiempo a Moisés y al regresar a Egipto, su hermano ya era el
faraón, y siguiendo al pie de la letra las instrucciones de Enlil, amenazó a su
hermano Ramsés diciéndole que liberara a los hebreos —así se hacía llamar
el pueblo que le era fiel a Enlil— de lo contrario sufriría la ira de su dios.
Ramsés, obviamente no hizo caso a la advertencia de su hermano, así que
Moisés vertió en las aguas del río Nilo una sustancia química que había sido
preparada con sus propias manos siguiendo las instrucciones de Enlil. Esta
sustancia provocó que todos los peces del río murieran instantáneamente,
tiñendo sus aguas de color rojo provocado por la sangre de estos peces
muertos. Además, muchos anfibios como las ranas salieron del río y
empezaron a invadir las cosechas de los egipcios.
La gran cantidad de peces muertos empezó a atraer una enorme
cantidad de moscas e insectos hacia Egipto, originando una verdadera
plaga. Esto aunado a una enorme tormenta que casualmente se produjo por
la tarde donde cayó una enorme cantidad de granizo, provocó que muchas
personas allegadas al faraón que habían escuchado la amenaza de Moisés,
le atribuyeran todos estos fenómenos a la ira de su dios.
Moisés que ya era conocido por casi todos los hebreos, volvió a
presentarse ante Ramsés, y le pidió nuevamente que liberara a su pueblo o
sino la ira de su dios caería con mayor fuerza sobre Egipto.
Ramsés se negó rotundamente, así que siguiendo las instrucciones de
Enlil, Moisés le pidió a todos los hebreos que por la noche sacrificaran un
cordero y con su sangre pusieran una marca visible en las puertas de sus
casas, ya que sólo los que tenían esa marca serian salvados de la ira de su
dios.
Una vez caída la noche, un grupo elegido por Moisés empezó a
prenderle fuego a unas bolas de papel que envolvían en su interior el mismo
químico que Moisés vertió en el rio Nilo y las empezó a arrojar a todas las
casas que no tenían la marca de la sangre, incluyendo la casa del faraón, ya
que los propios guardias no se opusieron al paso de Moisés y le permitieron
entrar por miedo a su dios.
Esto ocasionó la muerte de muchísimas personas. La gran mayoría
niños que no resistieron los gases tóxicos de esta sustancia química. Los
rumores y el miedo corrieron rápidamente por todo Egipto. Y estos eventos
fueron atribuidos al dios de los hebreos. Ramsés, inundado de miedo, al ver
a su hijo al borde de la muerte, decidió liberar a los hebreos y dejarlos ir. Su
plan era acorralarlos junto del Mar Rojo y acribillarlos ahí, fuera de los ojos
del pueblo egipcio.
Así fue como comenzó el Éxodo del Pueblo Elegido. Y al llegar al
Mar Rojo, estos fueron emboscados por la caballería egipcia. Así que
Moisés activó el arma que le entregó su dios, y se dio cuenta que mientras
más se acercaba al mar, este creaba un campo que lo dividía en dos y
permitía el paso a través de él. Así que se dirigieron hacia uno de los puntos
más estrechos del mar y lo atravesaron corriendo.
La mayoría de los egipcios que vieron este milagro se detuvieron. Sin
embargo, unos pocos osados siguieron con la persecución. Y una vez que
Moisés desactivó este artefacto, el Mar Rojo se volvió a juntar, sepultando a
sus perseguidores.
Una vez cruzado el Mar Rojo, Moisés los guió hasta el monte Sinaí,
tal y como se lo había ordenado su dios. Y lo escaló para recibir sus nuevas
órdenes. Tardó cuarenta días inscribiendo en una piedra los mandamientos
que le dictaba su dios. Fue ahí donde, por primera vez, Moisés le preguntó
su nombre y Enlil le respondió, Yahvé, que significa “Yo Soy”. Y le ordenó
a Moisés que esos mandamientos debían ser acatados al pie de la letra,
única y exclusivamente por su Pueblo Elegido.
Estos milagros causaron tal impacto en el mundo de aquella época,
que rápidamente se corrió la voz de que el dios de los hebreos era el único y
que había dado esos mandamientos para toda la humanidad. Estos
mandamientos fueron pensados por Enlil para tener totalmente controlado a
todo su pueblo. Posteriormente Enlil, Yahvé, le dio la orden que dirigiera su
pueblo hacia el desierto donde los tuvo andando durante cuarenta años para
probar su fe. Algo que le encantaba hacer a Enlil. Finalmente, los guió hasta
Canaán y fue ahí donde se establecieron las doce tribus de Israel y nació el
pueblo judío.
Las energías sutiles aumentaron muchísimo con todos estos
acontecimientos y Anu sospechaba que la liberación de estos esclavos era
obra de Enki, aunque tiempo después se diera cuenta de que no fue así. Un
excelente ardid por parte de Enlil.
Enki estaba totalmente desconcertado. Así que empezó a investigar
sobre ese supuesto dios llamado Yahvé que había ocasionado todo esto.
Anu preocupado por la gran evolución de la civilización griega la empezó a
ver como un gran peligro para los intereses de los anunnaki. Entonces le
ordenó a Enlil que comenzara a corromperla.
Enlil empezó a infiltrar a varios híbridos y miembros de su pueblo
elegido para que empezaran a adoctrinar a los griegos a través de la religión
y adoración de los dioses. Y fue así cómo empezó la mitología griega. Pero
Enlil no se conformó sólo con eso. Él quería quebrantarlos por dentro,
quebrantando su espíritu. Y esto lo logró mediante la promoción de
libertinaje y prácticas puramente físicas como la homosexualidad o la
pederastia.
Poco a poco el pueblo griego se empezó a corromper y separar de sus
enseñanzas espirituales y humanistas originales.
Después de quinientos años de la aparición de la civilización griega,
ésta no se parecía en nada a lo que fue en sus comienzos. Ya que estaban
totalmente adoctrinados adorando a dioses falsos y creando armas para
crear un ejército y así conquistar a sus pueblos enemigos.
Enki al ver esto, instruyó un grupo de sabios griegos para que se
dirigieran hacia el sur. Más concretamente a Roma para que crearan otra
civilización con los mismos principios de la antigua Grecia.
Y así fue que para el año quinientos antes de Cristo,
aproximadamente, se creó la República Romana, la cual estuvo
cuatrocientos cincuenta años siguiendo los preceptos de justicia y
humanidad que había recibido de Enki. Sin embargo, él sabía que era
cuestión de tiempo para que los anunnaki manipularan y corrompieran a
esta nueva civilización.
Enki se dio cuenta que la única esperanza era la de mostrarles el
camino de la Cristificación a los humanos. Así que decidió jugar su última
carta. En uno de los viajes a Orión para entregar los contenedores a los
draconianos, Enki aprovechó para pedirles ayuda a los carios. Ya que él
quería crear otro humano con las características de la primera raza, los
cuales, tenían treinta y dos codones del ADN activos. Enki había calculado
que para que su plan tuviera efecto tendría que crear otro humano con por
lo menos treinta codones activos.
Muchos carios se negaron, ya que creían que esto iba en contra de las
reglas de los Kadistu. Enki les explicó que este humano nacería solamente
si los humanos así lo deseaban. Un grupo pequeño de carios decidió ayudar
y apoyar el plan de Enki.
Después de varios viajes a Orión para entregar los contenedores, Enki
recibió la noticia de que los carios por fin tenían el material genético que,
según sus cálculos, podían crear a un humano muy parecido a la raza
original. Enki tomó la muestra de ADN y pidió ayuda a los pleyadianos, y
fue ahí donde los anunnaki reptil seguían manipulando a la humanidad,
pero ahora desde la cuarta dimensión.
Durante todo este tiempo los pleyadianos habían perdido la esperanza
en la humanidad por todo lo que habían hecho en la Tierra, pero al enterarse
de la manipulación anunnaki, muchos de ellos decidieron ayudar a Enki.
Durante todo este tiempo mientras se llevaba a cabo este plan, los
anunnaki ya se habían hecho con el control total de la República Romana y
la habían convertido en un gran imperio. Conquistando a Grecia hacia el
año ciento cuarenta y seis antes de Cristo, y conquistando a la civilización
egipcia antes de Cristo.
Unos años después, Enki ya tenía listo su plan. Él ya había hecho
contacto a través de la fase con una mujer llamada María que vivía en
Nazaret, y le había preguntado en sus sueños si aceptaba recibir a un hijo, el
cual podría convertirse en el Salvador de la humanidad. María confundió a
Enki con Dios, ya que en las historias entre los judíos era que Dios se
comunicaba con las personas a través de los sueños. Así que aceptó.
Enki le comunicó a los pleyadianos la noticia. Así que éstos le
pidieron ayuda a los intraterrenos los cuales se llevaron a María en una de
sus naves mientras esta dormía y la trasladaron a la Luna donde los
pleyadianos le introdujeron el material genético que les había dado Enki a
través de una inseminación artificial y posteriormente la regresaron a la
Tierra.
Enlil que espiaba constantemente a Enki se dio cuenta de su plan e
intentó impedirlo a toda costa. Sin embargo, el veintinueve de septiembre
del año dos después de Cristo, Jesús nació. Y este acontecimiento cambiaría
para siempre el futuro de la humanidad...Al crear Enki, junto a los carios, a un ser humano muy parecido al
primordial, con treinta codones activos en su ADN, éste, cambiaría la
historia de la humanidad por completo. Su nombre Jesús.
Mientras Enki llevaba a cabo su plan, Enlil ya había infiltrado a
muchos miembros de su Pueblo Elegido en puestos claves para controlar a
Roma. Y había creado un vasto imperio. Cuando Enlil se enteró del plan de
Enki y lo escuchó, en una conversación que tuvo con un cario, impidió
inmediatamente que esto sucediera. Así que se comunicó rápidamente con
un híbrido, fiel a él, que era rey de Roma y que pertenecía a su Pueblo
Elegido, y le aconsejó que hiciera lo necesario para impedir que este niño
naciera. Ya que de lo contrario pondría en riesgo todo el reino romano. Este
rey, de nombre Herodes, aceptó la enmienda y aceptó matar a todos los
niños menores de dos años y que hubiesen nacido en sus territorios.
Enki al enterarse de esto, le dijo a María que escapara. Y en medio de
la huida, en la ciudad de Belén, el 23 de septiembre del año dos después de
Cristo, nació Jesús. Y a su alumbramiento llegaron a visitarlo tres magos
esenios que fueron enviados por Enki para que ayudaran a José y María en
su huida. Estos magos llevaron a María, José y Jesús a Egipto hacia la
Hermandad Blanca, ya que según Enki, era el lugar más seguro donde
podía estar Jesús. Porque durante todo este tiempo, esta gran hermandad de
Magos Blancos no había sido detectada por Enlil.
Durante el nacimiento de Jesús y la huida a Egipto, Enki no tuvo
contacto alguno con los magos ni con María, ya que era vigilado
constantemente por Enlil. Él había planeado todo esto desde mucho antes.
Por eso mandó a los magos esenios con instrucciones precisas.
Herodes por su parte pensó que ya había matado al niño y que había
cumplido con la misión encomendada por su dios Yahvé. Sin embargo,
Enlil no estaba muy convencido de esto, así que le sugirió a Herodes que
tuviera una vigilancia estricta en los pueblos de Galilea, Nazaret y Belén,
por si nacía un niño le informara inmediatamente.
José, María, y Jesús, permanecieron cuatro años en la gran
Hermandad Blanca de Egipto, hasta la muerte de Herodes. Enlil, después de
todo este tiempo, sospechaba que el niño había huido del imperio romano,
pero desconocía a dónde. Hasta que un día, Enki, intencionalmente, dejó
que Enlil escuchara una conversación que él tenía con un mago esenio, y le
dijo que protegiera al niño en Egipto y después se lo llevara a Grecia. Enlil,
creyendo en esta conversación, comenzó a contactar con todos los humanos
con los que tenía acceso y les encomendó buscar a este niño en Egipto y
Grecia.
Enki había engañado a Enlil, ya que él sabía que el único lugar donde
él no buscaría era el lugar donde ellos habían escapado, y más cuando
Herodes había muerto y su vigilancia había quedado en el olvido. Así que le
aconsejó a María que regresara a su pueblo, Nazaret. Y así lo hicieron.
Jesús de cuatro años de edad, vivió en Nazaret como cualquier niño. Sin
embargo, muy pronto se dio cuenta que podía modificar la realidad con sólo
pensarla y pronunciarla. Desde muy pequeño comenzó a reconocer su gran
poder, sin embargo, no podía controlarlo. A veces, cuando se enfurecía y
pensaba en algo malo esto también se volvía realidad.
Enki se dio cuenta del gran potencial que tenía Jesús. Así que decidió
instruirlo, y qué mejor que los magos esenios para hacerlo. Así que les dio
instrucciones precisas para que ellos le enseñaran a Jesús.
Fue hasta los doce años de edad, que los tres magos esenios fueron
por él para empezar a instruirlo en la misión de la Cristificación de su
conciencia, y para que dominara su poder. Primero fue llevado a la gran
Hermandad Blanca en Egipto donde estuvo algunos años preparándose.
Posteriormente, lo llevaron a varias logias secretas ubicadas en la India,
Tíbet, Persia, Siria, y Grecia; finalmente, acabó su entrenamiento en
Qumrán, el pueblo de los esenios. Estos, estaban sorprendidos de todo lo
que podía ser capaz de hacer Jesús, ya que había llegado a un punto en que
él podía cambiar la realidad a voluntad con tan sólo sus palabras y
pensamientos.
Jesús durante todo su entrenamiento comprendió toda la
manipulación a la que estaba expuesta la humanidad. Y entendió
exactamente por qué los Kadistu tomaron la decisión de dejar a los
humanos actuar a su libre albedrío. Jesús entendió que no podía intervenir
directamente en el despertar de la conciencia de la humanidad, sino que su
misión debía ser mostrarnos el camino para nuestro despertar y libertad: los
humanos deben demostrar que son una raza que vale la pena conservar en el
universo.
Entendió también el porqué, Enki había ideado este plan para la
salvación de la humanidad. Así que decidió cortar toda comunicación con él
para evitar ser manipulado, y comenzó su viaje para seguir con su misión.
Cabe señalar que Enki no pudo comunicarse con Jesús, y entendió
muy bien que Jesús comprendía perfectamente la ley del libre albedrío, y no
quería ser manipulado por nadie.
Una vez acabado su entrenamiento, Jesús era capaz de comunicarse
con la Fuente Universal, EL VERDADERO DIOS DE TODO, y Jesús se
refería a él como su Padre, ya que comprendía que todos somos Uno, ya
que todos somos Él.
Enki se sorprendió del progreso de Jesús, ya que de verdad se
atemorizó un poco, ya que ningún anunnaki o draconiano en toda su historia
había podido comunicarse con la Fuente Universal.
Fue a la edad de treinta años que Jesús regresa a Nazaret a ver a
María y a José, y es ahí donde empieza de lleno a cumplir su misión, y lo
primero que hizo fue realizar un ritual llamado bautizo, donde fue ayudado
por Juan Bautista; un hombre que conocía a Jesús desde la infancia y que
había quedado sorprendido por los milagros que había hecho, y desde
entonces le había sido fiel. Así que Jesús lo adoptó como su primer
discípulo. En el bautizo, Jesús fue ungido y limpiado de su espíritu.
Después se retiró al desierto donde estuvo cuarenta días en ayuno, y
donde decidió contactar con Enlil para disuadirlo de su plan de someter a la
humanidad. Enlil, quedó sorprendido de la facilidad con la que Jesús lo
encontró, aprovechó para tentarlo, ofreciéndole placeres, honores, y
riquezas de la Tierra, con tal de que se uniera a él y a su plan de gobernar el
mundo. Obviamente Jesús no lo aceptó y le advirtió las consecuencias de
todo esto.
Enlil se dio cuenta que tenía que actuar rápido, ya que Jesús, no era
un humano común como los que él conocía. Se dio cuenta que era especial
y que podía acabar con sus planes si no hacía algo.
Cuando Jesús regresó del desierto se dirigió a Judea, donde le declaró
formalmente la guerra a Enlil echando a todos los sacerdotes, predicadores,
profanadores, y vendedores del templo de Jehová, aludiendo que al que
adoraban no era Dios. Ahí quedó demostrado que Jesús estaba en contra de
la Iglesia y la religión, ya que él sabía que era uno de los métodos más
efectivos con los que controlaban y manipulaban a la humanidad. Después
volvió a Galilea y conoció a María Magdalena de la cual se enamoró y se
casó posteriormente en Canaán teniendo dos hijos, un hombre y una mujer.
Jesús se dio cuenta que para despertar a la humanidad sus obras
debían ser escritas y plasmadas para la posteridad. Así que eligió a sus doce
discípulos definitivos, quienes lo siguieron, escucharon sus palabras, y
escribieron dando testimonio de sus milagros.
A Jesús sólo le bastaron tres años para realizar todo tipo de milagros,
los cuales realizaba gracias a la fe que tenían sus seguidores. El mensaje de
Jesús fue muy claro: tú creas tu propia realidad; él solo nos enseñó el
camino.
Enlil tenía miedo por todo lo que era capaz de hacer este humano
llamado Jesús. Rápidamente perdió muchos adeptos de su Pueblo Elegido y
dejaron de adorarlo. Los únicos que le seguían eran los híbridos que tenían
sangre anunnaki, y la mayoría ostentaba cargos de poder. Intentó, por todos
los medios, contactar con las personas que contaba para que detuvieran a
Jesús, sin embargo, no aceptaban debido a que le temían a Jesús y sus
milagros.
Enlil estaba contemplando el desmoronamiento de su poder. Jesús
estaba despertando la conciencia de la humanidad y él no podía hacer
mucho. Tuvo que esperar a que los híbridos se comunicaran con él a través
de los rituales convenidos, y fue ahí donde contactó a uno que era líder de
los fariseos diciéndole que tenía que detener a Jesús a toda costa. Y así fue
que empezaron a acusarlo de conspiración en contra del Imperio romano.
Jesús sabía muy bien todo lo que iba a suceder y el sacrificio que
tenía que hacer. Así que en la Última Cena hizo un ritual para entregarle
parte de su poder a sus discípulos, y los instruyó para que divulgaran sus
palabras y sus hazañas por todo el mundo a través del tiempo. Y les pidió
ayuda para que llevaran a cabo su plan. Le dijo a Judas que tenía que
entregarlo para que él cumpliera con su cometido.
Judas, aunque no quería hacerlo, no desobedeció el mandamiento de
su maestro. La guardia romana entregó a Jesús al Sanedrín (asamblea o
concejo de sabios del Antiguo Israel), pero no pudo ser juzgado como ellos
querían. Debido a que no tenían los poderes civiles necesarios. Así que
Caifás, que era el híbrido contactado por Enlil, propuso que Jesús fuera
llevado ante las autoridades romanas, llevándolo ante Poncio Pilatos, el
cual, no quería juzgarlo, así que se lavó las manos y dejó que el pueblo
decidiera a quién quería salvar, si a él o a Barrabás.
A pesar de que Caifás había conseguido un gran número de judíos
para que votaran en contra de Jesús, en realidad, no eran tantos como para
decidir el futuro del nazareno, y fue ahí que Jesús cambió la frecuencia
emocional de las personas reunidas ahí para que votaran en contra de él y
así poder llevar a cabo su sacrificio.
Enki no comprendía muy bien el plan que tenía Jesús. ¿Cómo
sacrificando su vida podría salvar a la humanidad? Fue hasta tiempo
después que lo comprendió.
Enlil sabía que estaba ganando, pero tenía muchas dudas, ya que con
el gran poder con el que contaba Jesús, le parecía muy extraño que todo se
hubiera dado tan rápido. Jesús fue torturado y crucificado en el Monte
Calvario. Justo antes de morir, hubo un eclipse total de Sol. Y ahí, se
comunicó con la Fuente Universal y le dijo que perdonara a la humanidad,
porque no eran lo suficientemente conscientes aún.
Cuando el cuerpo fue bajado de la cruz, un soldado le traspasó un
lado de su cuerpo con una lanza, y posteriormente lo sepultaron en un
sepulcro tapando la entrada con una gran piedra.
Enlil ya cantaba victoria y Enki estaba completamente desconcertado
por todo lo que había ocurrido. Cuando de repente, luego de tres días
terrestres, Jesús resucita y se presenta ante sus apóstoles demostrándole a
Enlil y a todos los anunnaki que él se había cristificado y había logrado
vencer la muerte. Les dio las últimas instrucciones a sus apóstoles, y le dijo
a su esposa, María Magdalena, que llevara a sus hijos a la gran Hermandad
Blanca donde ellos continuarían su obra de equilibrar el bien y del mal en la
Tierra.
Luego de esto, Jesús ascendió a la quinta dimensión, superando a los
draconianos y anunnaki reptilianos poniéndose a la altura de un Kadistu.
Enlil estaba aterrorizado con el poder de Jesús y su obra que había dejado
en la Tierra. Sabía que era cuestión de tiempo para que la humanidad
despertara. Al verse acorralado, le pidió ayuda a Anu, y le confesó que él y
Enki podían comunicarse con los humanos a través de la fase.
Anu, que no estuvo todo este tiempo en la Tierra, y no comprendía
todo esto, aceptó ayudar a Enki, no por interés, sino por el miedo de perder
la Granja Humana y de que existiera otro Jesús que pudiera hacerles frente.
La verdad era que Anu ya no estaba tan interesado en los lulus humanos, ya
que él se había dado cuenta de que él y todos los demás anunnaki se habían
convertido en parásitos de todos los humanos. Habían dejado su vida atrás
convirtiéndose en simples granjeros controlados por los draconianos.
Además, que él no se sentía muy a gusto en la cuarta dimensión, por lo cual
había estado ideando un plan para liberarse del control de los draconianos.
Él sabía que su única opción era la de pedir ayuda a su raza usumgal, ya
que, si se unían con la raza de los Kingú, éstos podrían hacerles frente al
enorme poder de los draconianos.
Mientras tanto, los draconianos que no estaban al tanto de lo que
estaba sucediendo en la Tierra hasta que se percataron de que un humano
había logrado superarlos, y se había instalado en la quinta dimensión, fue
cuando se quedaron desconcertados y aterrorizados por este evento, así que
decidieron enviar una gran caravana a la cuarta dimensión con los anunnaki
para ver qué es lo que estaba sucediendo en Uras, Tierra.
Los carios estaban impresionados y nunca imaginaron que un humano
podía llegar a tener tanto poder. Por una parte, se alegraron de que cada vez
los humanos se acercaban a su liberación, y por otra parte se dieron cuenta
que los humanos podían llegar a representar un gran peligro si despertaban
su poder y lo utilizaban para el lado oscuro. Así que empezaron a
cuestionarse si su plan había sido un éxito o no.
Enki, impresionado, nunca pensó hasta qué grado podía haber llegado
Jesús, y no sabía si arrepentirse o alegrarse por este plan, ya que un humano
los había superado por mucho. Por fin comprendió que la misión de Jesús
había sido todo un éxito: se había cristificado, nos enseñó el camino para
nuestra liberación, y les había demostrado a todas las razas extraterrestres
de que el humano era una raza a tener en cuenta, y de que valía la pena su
existencia en el universo.
Pero lo más importante es que Jesús le había enseñado a la
humanidad la fuerza más poderosa del universo: el amor.
Anu y Enlil no podían quedarse con los brazos cruzados. Así que
empezaron a idear un plan para poder revertir todo esto...
Al alcanzar la quinta dimensión, sus discípulos comenzaron a escribir
y difundir la historia de Jesús, y ésta, se esparció rápidamente por toda
Roma y Europa.
Esto redujo considerablemente a los creyentes del dios Yahvé y los
dioses romanos, reduciendo al Pueblo Elegido a una minoría e hizo
tambalear estas religiones.
Anu y Enlil, al ver que su poder se estaba desmoronando, contactaron
con sus discípulos fieles, los híbridos. Ellos eran los emperadores de Roma
y les aconsejaron que impusieran la religión politeísta como la oficial,
sentenciando a pena de muerte a quien no la profesara.
Cabe señalar que Enlil no estaba del todo de acuerdo con esta
decisión, ya que él hubiera preferido que Roma pusiera a Yahvé como el
dios único. Sin embargo, ante lo crítico de la situación, aceptó y apoyó la
decisión. Y así fue como comenzó la cacería de Roma de todos los
seguidores de Jesús.
El segundo consejo que le dieron a los híbridos fue el de perseguir y
acabar con todos los discípulos de Jesús que esparcieran su palabra para
evitar que ésta se divulgara por el mundo. Cada híbrido que era emperador
aceptó el consejo, y empezaron a perseguir a los discípulos. Sin embargo,
los discípulos recibieron el apoyo de los miembros de la Sociedad del
Dragón Blanco, los cuales sabían muy bien que, si querían que la
humanidad se salvara, era necesario que se divulgara el mensaje de Jesús,
que se basaba en el amor y la destrucción de dogmas e iglesias, por eso, le
fue muy difícil al imperio romano atrapar a los discípulos de Jesús.
Mientras esto ocurría, los draconianos llegaron a la cuarta dimensión
y le exigieron una explicación a Anu, el cual, les contó que Jesús había sido
modificado genéticamente por los carios y los pleyadianos, y habían
provocado todo este desastre. Los draconianos le cuestionaron a Anu por
qué no les había avisado antes, y Anu les contestó que no se enteraron de
esto hasta que Jesús ascendió a la quinta dimensión.
Los draconianos tomaron esta acción de los carios y pleyadianos
como un desacato a las órdenes de los Kadistu, ya que, para ellos, habían
violado la ley del libre albedrío de los humanos. Así que decidieron
imponer una queja ante los miembros de la Confederación Galáctica.
Anu les dijo que ya habían tomado medidas en Uras, Tierra, para
revertir esto y acabar definitivamente con el mensaje de Jesús. Pero los
draconianos sabían perfectamente que esas medidas no iban a servir de
nada, ya que el mensaje de Jesús iba a sobrevivir a través del tiempo y el
espacio, y le aconsejaron a Anu que cambiaran de estrategia: no tenían que
imponer su religión politeísta, sino que tenían que cambiar el mensaje de
Jesús y convencer a los humanos de eso. Es decir, hacerles creer a los
humanos que Jesús había dado otro mensaje diferente.
Enlil que estaba atento a la conversación, dijo que eso les iba a tomar
mucho tiempo, a lo que los draconianos le respondieron que tiempo era lo
que les sobraba.
A pesar de que Anu no les había dicho nada a los draconianos sobre
la participación de Enki en la creación de Jesús, él puso dos vigilantes de
tiempo completo a Enki para que no saliera de la cuarta dimensión y le
prohibió la comunicación con los humanos bajo pena de destierro.
Enki que estaba desconcertado por todo lo que había desatado su
plan, no tuvo más remedio que acatar el castigo de su padre.
Corría el año sesenta, después de Cristo, cuando Nerón, un híbrido
rey de Roma, se encargó de cumplir, al pie de la letra, las órdenes de sus
amos anunnaki, primero atacó la ciudad de Qumrán, destruyendo casi en su
totalidad a los esenios, salvándose solamente una docena de personas que
viajaron a Egipto para refugiarse en la Hermandad Blanca. Posteriormente,
en el año sesenta y siete, Nerón mandó matar a Pedro, y fue crucificado de
cabeza en el Círculo de la Colina Vaticana. Fue sepultado ahí mismo, en lo
que hoy conocemos como Vaticano.
Pero Nerón no solamente perseguía a los seguidores de Jesús, sino
que también cazó asiduamente a los judíos, el Pueblo Elegido de Enlil,
destruyendo Jerusalén, ya que él quería que la religión romana fuera la
única. Esto marcó el inicio de la Diáspora, o Dispersión de los Judíos,
conocido como un pueblo errante y sin patria.
Enlil no pudo detener el libre albedrío de Nerón, así que lo único que
pudo hacer fue comunicarse con un miembro de su Pueblo Elegido, y le
aconsejó que huyera con la mayor cantidad de personas que pudiera. Esto lo
hizo, con el único fin de no querer perder a sus únicos adoradores en la
Tierra.
Sin embargo, a pesar de todos estos asesinatos y persecuciones de los
seguidores de Jesús, sus palabras, enseñanzas y seguidores seguían
creciendo. Enlil comprendió que los draconianos tenían razón. El mensaje
de Jesús era tan fuerte que no podía ser detenido, así que comenzó a hacer
todo lo contrario de lo que Jesús predicaba.
Jesús no quería iglesias, así que en el año sesenta y nueve, le aconsejó
al nuevo emperador de Roma, Vespasiano, otro híbrido a su servicio, que
creara una iglesia en el nombre de Jesús, la cual, estaría a cargo del imperio
romano. Vespasiano no entendía este consejo, ya que la persecución de los
seguidores de Jesús estaba en su apogeo. Sin embargo, decidió seguir el
consejo de su dios y puso a cargo a Lino, un hombre de su total confianza,
el cual se convertiría en el primer Papa de la historia.
Mientras, en la cuarta dimensión, los anunnaki eran vigilados por un
pequeño número de draconianos que se quedaron, ya que los líderes fueron
a poner una queja formal ante la Confederación Galáctica.
Anu fue llamado a Orión por los draconianos para que, de su propia
voz, les dijera a los miembros de la Confederación Galáctica lo que había
sucedido con Jesús. Después de hacer esto, Anu aprovechó la oportunidad y
en su regreso a la cuarta dimensión, él desvió su camino y se dirigió en
busca de los líderes usumgal, para contarles todo lo que estaban haciendo
los draconianos. Después de escucharlo, los líderes usumgal llevaron esta
queja al Concejo reptiliano, conformado por líderes de todas las razas
reptilianas, ya que los draconianos habían ocultado información acerca de
los arreglos que se llevaban a cabo en la Confederación Galáctica y no los
habían compartido con el Concejo Reptiliano, y esa era una violación grave
a las leyes reptilianas.
Los draconianos fueron llamados a juicios y fueron destituidos de su
cargo como Representantes de la Raza Reptiliana ante la Confederación
Galáctica.
Los draconianos se dieron cuenta de la traición de Anu, ya que él
también habló ante el Concejo Reptiliano sobre todo lo ocurrido con los
draconianos. Después de varios días reptilianos, el Concejo no llegó a
ningún acuerdo, y los draconianos le declararon la guerra a los usumgal, los
Kingú y los Sutum, ya que ellos no querían perder el poder que tenían en la
Confederación Galáctica. La única raza que se mantuvo al margen de este
conflicto fueron las Amasutum.
La quinta gran guerra reptiliana estaba a punto de comenzar. Los
draconianos sabían que esta guerra no les convenía, pero no tuvieron otra
opción, si no querían perder su poder ante la Confederación Galáctica y su
Granja Humana.
Sin embargo, ellos tenían un plan bajo la manga, pues ellos sabían,
desde tiempo atrás, que tener el poder de su granja en Uras, Tierra, desde la
cuarta dimensión, no era lo ideal, y menos con la ley del libre albedrío.
Ellos sabían que estaban corriendo muchos riesgos, y que tenían que tener a
representantes dentro de la Tierra para que la manipulación fuera más
efectiva. Así que ellos pusieron en marcha un plan que venían elaborando
desde hace un tiempo, el cual consistía en modificar el ADN de los Igigi –
grises para que pudieran resistir las grandes densidades de la Tierra, y una
vez terminado esto, crearían clones para que pudieran ser enviados a la
Tierra. Y así fue como empezaron con la experimentación genética de los
grises, desde una base que tenía en el satélite de Júpiter llamada Europa.
En la Tierra, ya corría el año doscientos trece, y muy poco había
cambiado: los seguidores de Jesús seguían incrementándose y el poder de
Enlil se iba desvaneciendo.
Las energías sutiles de los humanos estaban en sus niveles más bajos.
Además, que el imperio romano estaba empezando a quebrantarse con
innumerables revueltas, dando los primeros signos de su declive.
Enlil había intentado todo. Incluso había cambiado los escritos de los
discípulos de Jesús para convencer a las personas de que él no tenía ningún
poder divino. Sin embargo, no había funcionado. La gente simplemente
tomaba esta nueva versión de Jesús y la desechaba. Además, que los hijos
de Jesús que fueron los nuevos dirigentes de la Hermandad del Dragón
Blanco, habían hecho un buen trabajo al esparcir la palabra de Jesús. Enlil,
al no poder eliminar ni cambiar los escritos de los discípulos de Jesús, optó
por cambiar pequeños pasajes haciendo cambios muy sutiles que fueran
imperceptibles para el que los leyera, pero que contribuyeran a cambiar el
mensaje de Jesús por completo.
Para ello, se apoyó en su híbrido, Constantino I, emperador de Roma,
el cual, obedeciendo el consejo de su dios, puso fin a la persecución de los
cristianos a través de El Edicto de Milán, promulgado durante su mandato
en el que se estipulaba que ya no estaba prohibido leer los evangelios; es
decir, los escritos de los discípulos de Jesús que narraban su historia.
Además, Constantino mandó a construir una gran basílica sobre la sepultura
de Pedro y fue así cómo nació formalmente el Vaticano.
El plan de Enlil era darle la confianza a los seguidores de Jesús para
que empezaran a leer sus nuevos evangelios modificados, y para eso, le
instruyó a Melquiades, el Papa encargado de la iglesia creada por Roma,
que cambiara varios pasajes de los evangelios. Por ejemplo: en la parte en
la que se narra que Jesús llegó a Judea para echar a los sacerdotes,
predicadores, profanadores, y vendedores del templo de Jehová, las
palabras sacerdotes y predicadores fueron eliminadas, dejando el mensaje
de que Jesús no estuvo en contra de la iglesia ni de Jehová, sino que estaba
en contra de los vendedores en un lugar sagrado. Y fue así que a Enlil se le
ocurrió la peor idea para hundir a la humanidad: hacerle creer a los
humanos que Jesús era hijo de Jehová.
Y en cada pasaje donde se mencionaba que Jesús contactaba con la
Fuente Universal, Enlil cambió esas palabras por la de Padre, como muchas
veces Jesús se refería al verdadero Dios.
Enlil sabía que no podía poner el nombre de Yahvé en los evangelios,
ya que podía ser rechazada, pero poniendo el nombre de Padre, esta dejaba
abierta la posibilidad de que Jesús tuviera un padre de verdad. Así fue como
la palabra de Jesús fue manipulada deliberadamente.
Sin embargo, aún quedaba la parte más difícil: hacer que la gente lo
aceptara. Para eso, utilizó a los Papas y al nuevo templo creado por Roma,
exclusivo para los nuevos seguidores de Jesús.
Esta nueva versión de la historia de Jesús tenía cambios tan pequeños
que la gente la aceptó rápidamente como si fuera la original, y estando Enki
fuera de comunicación con los humanos, no pudo dar aviso a la Hermandad
del Dragón Blanco para que detuvieran esto.
Ciento sesenta y un años terrestres después, Enlil ya había logrado
que sus evangelios modificados fueran aceptados por una gran cantidad de
cristianos, como se les bautizó a los seguidores de Cristo. Y también logró
que aceptaran la iglesia, pero lo más importante, logró convencerlos de que
el padre de Jesús era Yahvé. Pero aún no lograba conectar estas dos
historias por completo. Además, todavía existían muchos cristianos que no
creían en la iglesia y que no tenían esos evangelios modificados, y para
colmo de males, se enfrentaba a otro problema más grande: el imperio
romano se desmoronaba y estaba llegando a su fin.
Jesús que estaba en la quinta dimensión, sabía que no podía intervenir
directamente en el libre albedrío de los humanos, sin embargo, no nos
olvidó. Él se dedicó a ver todo lo que ocurría con nuestro destino. Y en
momentos cruciales de nuestra historia, nos ha enviado desde allá choques
de energías conscientes para nuestro despertar.
Al ver todo lo que había ocurrido desde la ascensión de Jesús a la
quinta dimensión, la Confederación Galáctica convocó a una asamblea
urgente para tratar de solucionar todo el caos que estaba sucediendo en la
galaxia con la guerra reptiliana y el miedo de muchas razas alienígenas
sobre el poder demostrado de los humanos.
Esta asamblea tenía un doble propósito, ya que el gran Concejo de la
Confederación ya había planeado una solución para el destino de la
humanidad, que de aprobarse cambiaría nuestro destino para siempre y
abriría la posibilidad para un pacto reptiliano.
