Magia Verde

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La llamada magia verde se supone que es una magia vegetal transmitida directamente desde la antigüedad por brujas y chamanes. Nuestros antepasados hicieron uso de ella recurriendo a elementos de la naturaleza, como plantas, para obtener filtros y pociones. A través de los rituales esperaban lograr un beneficio médico o espiritual. Aunque la idea de que una planta pueda interactuar con fuerzas invisibles resulta cuando menos poco creíble –somos bastante escépticos ante estas prácticas–, ahí van algunas algunas ideas a modo de divertimento.

Un requisito importante obliga a recoger las plantas a la luz de la luna creciente. Los filtros más solicitados suelen estar relacionados con la búsqueda del amor, la salud, la suerte y fortuna. De esta manera, se dice que el helecho protege contra la mala suerte, por lo que quien cree en ello suele colocar una planta en la ventana. Contra el mal de ojo actúa, aseguran, el ajo... bueno, al menos es un desinfectante eficaz. La humilde ortiga se supone que es lo mejor para anular una temporada de mala suerte y contra el estrés estaría el diente de león, mientras que la bonita camomila, atención, dicen que atrae el dinero. El muérdago, ya desde los druidas, era un potente afrodisiaco... pero ¡mucho cuidado con utilizarlo, que es tóxico!

¿Y los rituales para el amor? Uno de ellos se suele hacer el atardecer de un viernes, no sirve otro día, con pétalos de rosas rojas, un paño rojo, una barrita de incienso, un bol o copa, preferentemente de cobre, lleno de agua, sal y una vela roja. Se extiende el paño rojo sobre una mesa y se colocan estos elementos en “un círculo de protección”, siguiendo los puntos cardinales. La vela se pone a la derecha y el incienso a la izquierda del bol. A continuación, se echa la sal en el agua, esparcimos los pétalos alrededor, y encendemos la vela y el incienso. Y ahora entra en juego nuestro estado emocional, crucial, se supone, para atraer los beneficios que deseamos. Respiramos profundamente, ojos cerrados, en calma, con música relajante. Pensamos o imaginamos con momentos felices que desearíamos vivir con la persona que acapara vuestra atención, siempre manteniendo pensamientos positivos. Luego, con el incienso consumido y la vela apagada dejamos que las puertas del amor se abran. Solo un consejo: ¡No uséis luego muérdago!
El camino de la
bruja verde
Este capítulo versa sobre los conceptos
filosóficos y las prácticas que definen
la brujería verde y a quienes la
practican. También se explica el
origen de la brujería verde y por qué
está centrada en el mundo natural.
La tradición de la brujería verde
La brujería verde es una práctica y un estilo de vida. Es también una forma de relacionarte íntimamente con la tierra. La
tierra te sostiene, te provee y te cura, y tú respondes de la
misma manera. Cuanto más te esmeras en tu relación con la
tierra, más sacas de ella. Al estudiar y trabajar con elementos
naturales –como las plantas, el clima y los cristales– y con el
cosmos, las brujas sintonizan con los ciclos del crecimiento,
la evolución, la armonía, la vida y la muerte. La sabiduría de la
tierra es infinita, y también lo es el proceso de aprendizaje en
el que se deleitan las brujas.
Si te ocupas de investigar sobre la brujería, es posible
que encuentres información sobre tradiciones establecidas
o incluso religiones que incorporan la práctica en su sistema
de creencias. La religión basada en la brujería más popular es
la wicca, y hablo de ella un poco más adelante, en el apartado «Espiritualidad y brujería». Sin embargo, en sí misma, la
práctica de la brujería verde no es una religión. Es un camino abierto a personas de todas las religiones y culturas. La
puedes compatibilizar con cualquier religión de tu elección,
o puede constituir toda tu práctica espiritual.
Si aún no estás segura de si la brujería verde es para ti
porque tu aspecto no se corresponde con la imagen de la bruja
típica que tienes en la cabeza, no hagas caso de esta imagen,
porque la verdad es que cualquiera puede ser una bruja. Sé que
la palabra bruja contiene mucha carga y es posible que incluso
te asuste, así que disipemos algunos de los mitos y conceptos
erróneos sobre las brujas verdes. 
«No puedo ser una bruja verde porque…»
̾ «Me gusta vivir en la ciudad, trabajar en un edificio de
oficinas, maquillarme y llevar tacones altos o traje». El
ámbito de la brujería ha cambiado mucho desde los tiempos de Hansel y Gretel, en que las brujas habitaban en
bosques profundos y oscuros. Actualmente, personas de
todos los ámbitos de la vida, de todos los orígenes y con
todo tipo de intereses se han implicado con la brujería y la
magia, porque estas conforman un camino espiritual que
les permite establecer las reglas de su propia vida.
̾ «Creo en la ciencia y la medicina occidental». Creer
en el poder de la naturaleza y creer en el poder de la humanidad no son dos opciones mutuamente excluyentes.
Puedes protegerte tanto con vacunas como con una ramita de ruda colgada sobre la puerta de tu casa.
̾ «No se me dan nada bien las plantas. Se me mueren
todas». Este es un argumento muy habitual. Hay muchas
maneras diferentes de trabajar con las plantas, y cultivarlas tú misma es solo una de las posibilidades. Todos tenemos habilidades distintas. Puede que se te mueran todas
las plantas que traes a casa, pero quizá realices dibujos
hermosísimos de las plantas vivas que encuentras, o tal
vez dirijas una organización que trabaja para combatir el
cambio climático.
̾ «Soy una cristiana convencida y me enseñaron que
la brujería es maligna». La brujería y la magia no son
malignas, y la gran mayoría de las brujas modernas que
conoces no son satánicas, ni siquiera anticristianas. Tal
vez te sorprenda saber que hay brujas cristianas, como 
las hay judías, musulmanas y ateas. Si tu religión enriquece tu vida y te proporciona consuelo y una forma mejor
de comprender el mundo, no hay ninguna razón para que
la abandones, ni debes pensar que la brujería está en contradicción con ella.
̾ «Solo las mujeres pueden ser brujas». Este es, sin lugar
a dudas, el concepto erróneo que más detesto sobre las
brujas. ¡También están los brujos! No hay ningún conjunto de reglas que determine quién puede ser una bruja o
un brujo,*
 ni qué aspecto debe tener, cómo tiene que vestirse o cómo debe amar.
Dado que la brujería verde no es una religión o tradición
en sí misma, no hay ningún proceso de iniciación ni ningún
organismo rector que puedan situarte en este camino. Lo cual
no significa que no haya nadie de quien puedas aprender. Es
tan importante comprender los usos cotidianos, la composición química y los ciclos de crecimiento de las plantas y los
minerales como lo es entender sus usos mágicos y sus energías. Puedes inscribirte en cursos que enseñan herbología,
botánica, geología, medicina tradicional china y agricultura
en muchas facultades y universidades de todo el mundo, o
puedes aprender de los cuidadores de un huerto comunitario
local o de un grupo de recolectores de plantas silvestres. 
Espiritualidad y brujería
La religión occidental más popular que incluye la práctica de la
brujería es la wicca, una religión moderna creada en la década
de 1940 en Inglaterra por un hombre llamado Gerald Gardner, y
que se dio a conocer al público en general en la década de 1950.
Muchos de los conceptos y estructuras de las prácticas de las
brujas modernas provienen de Gardner y su primer aquelarre.
La wicca es una religión para personas de mentalidad
abierta que defiende puntos de vista positivos sobre la sexualidad y los derechos de la mujer, y está centrada principalmente en la comunión con la tierra y el servicio a esta. En lugar de adorar a un dios, los seguidores de esta religión suelen
adorar a un dios y a una diosa, o incluso a muchos dioses y diosas. Desde los inicios de la wicca, la cantidad de personas que
la están practicando o que están encontrando su camino espiritual a través de la brujería ha crecido exponencialmente.
En la actualidad, la brujería es el movimiento espiritual que
se está extendiendo con mayor rapidez en América del Norte.
La espiritualidad, como la brujería, es un componente
fundamental de muchas religiones, pero no es una religión en
sí misma. Es más bien una forma de pensar. Los individuos espirituales tienden a creer que nosotros, como seres humanos,
no lo sabemos todo y que una de las razones por las que estamos aquí es buscar las respuestas a ciertas preguntas, incluidas aquellas que parecen imposibles de responder. La religión
es una de las formas en que muchas personas dan salida a sus
inquietudes espirituales, pero no es la única.
Encontrar el propio camino
La espiritualidad se puede recorrer a través de múltiples
senderos. Quienes optan por la brujería verde suelen sentir
una fuerte conexión con el mundo natural. Es posible que se
sientan más en paz en un bosque o junto a un cuerpo hídrico,
tal vez disfruten cuidando un jardín o quizá se consideren
amantes de los animales o ambientalistas. Estas personas
entienden que están profundamente conectadas a la tierra
sobre la que caminan y que todo lo que ven también lo está.
El camino de la brujería verde puede atraer de un millón de
formas diferentes a los individuos que tienen inclinaciones
espirituales, si están a la escucha y atentos a recibir la invitación. Esta invitación puede ser una caída de hojas mientras
están meditando, la aparición de alguna hierba medicinal
sorprendente en su jardín, el susurro de sonidos mágicos del
viento al pasar entre las hojas… El mundo natural nos habla
de maneras que son a la vez sutiles y contundentes.
Si sientes curiosidad por la brujería verde o te estás iniciando en ella, tienes abundantes recursos a tu disposición. En
Internet hay muchísima información, y tal vez encuentres
libros como este en una biblioteca o librería de tu localidad.
Y hay tiendas esotéricas que ofrecen clases y espacios de
encuentro para quienes se hallan en un mismo camino espiritual. Para aquellos que prefieren aprender por su cuenta, el mundo natural dispone de todas las herramientas y
materiales necesarios para impartir sanación y generar
magia a partir de las propias investigaciones y la propia intuición. Una vez que te hayas decidido a seguir el camino de
la bruja verde, una lujosa alfombra de este color se desplegará ante tus pies.
La brujería verde
a lo largo de las épocas
Bruja es una palabra que contiene una gran carga. A lo largo
de los siglos, las personas que se referían a sí mismas como
brujas o brujos, e incluso algunas que no lo hacían, fueron juzgadas y ejecutadas como blasfemas y herejes. No es de extrañar que muchas optaran por otros nombres, como comadrona, mujer u hombresabia(o), curandera(o), herborista,chamana
o chamán, boticaria(o) o mujer u hombre medicina. En algunos
lugares y épocas, ni siquiera había una palabra equivalente a
bruja o brujo, porque lo que actualmente llamamos magia popular no era más que una práctica doméstica habitual. Quienes vivían con la «brujería» incorporada a su vida eran los antepasados espirituales e históricos de la bruja verde moderna.
Aunque este tipo de prácticas eran muy distintas según los
lugares, todas esas curanderas y curanderos estudiaban las
plantas y los alimentos locales y sus efectos en el cuerpo, la
mente y el alma, y a menudo se les podía pedir consejo espiritual. Al aprender sobre estos antepasados, las brujas verdes se
hacen una idea del lugar que ocupan en un linaje ancestral que
ha aprovechado el poder de la tierra para sanar el cuerpo, la
mente y el alma. Hoy en día, las vías más similares a la brujería
verde son la brujería de cocina y la brujería de cerco (ver glosario). Las tres tienen en común la conexión con la tierra y el
hecho de que se enfocan en usar elementos del mundo natural para promover la sanación. Mientras que las brujas verdes
son las más conectadas con las plantas, las brujas de cocina
incorporan a su práctica cualquier elemento disponible en el 
hogar y las brujas de cerco pueden incorporar los viajes oníricos y astrales en su arsenal de herramientas.
Aunque la brujería y la ciencia pueden parecer opuestas, muchas personas que están en el camino verde han descubierto que la tecnología constituye, para ellas, un recurso
excelente para ponerse en contacto con el mundo natural.
Puedes utilizar herramientas tecnológicas para llevar un diario de tu trabajo con las plantas, identificar la flora y la fauna salvajes, y acceder con un simple clic a una información
que te habría llevado años recopilar. Y la tecnología ecológica,
como la que produce energía solar y eólica, puede conectarte
con la energía de la tierra mientras trabajas para proteger el
medioambiente. Esto, para mí, es magia.
Actos de magia
La magia es el arte de generar el cambio en uno mismo y en la
propia vida a través de actos de intención y a través de la conexión espiritual con todos los elementos naturales y sobrenaturales. Esta magia no es ilusionismo. Su objetivo no es engañar a nadie, sino proporcionar otra forma de ver el mundo.
La magia consiste en aprovechar la energía natural que
está a nuestro alrededor y en nuestro interior. Con este tipo
de energía, la magia no proporciona electricidad a nuestros
hogares, sino que potencia nuestros sueños y aspiraciones. Es
la energía de la imaginación, la inspiración y la intuición. Esta
energía no pasa por cables ni por los filamentos de las bombillas, sino que la hacemos pasar por nuestras manos, nuestra
mente y nuestro corazón cuando lanzamos hechizos. 
Si prestaste atención en la clase de ciencias, sabes que
todo lo que existe está hecho de energía, y que esta nunca se
puede crear o destruir; solo se puede reciclar. Cuando hacemos magia, estamos redirigiendo la energía disponible para
un propósito específico; la estamos reciclando, de alguna forma. A veces, los hechizos no funcionan porque la energía necesaria no estaba disponible. Este es el sentido de los sacrificios: al ofrecer algo, estamos haciendo que su energía pase a
estar disponible, y cuanta más energía invertimos, más recuperamos. Dado que nuestros pensamientos, palabras, sentimientos y actos son energía, un sacrificio que podemos ofrecer es una canción o un baile. Y como la materia está hecha
de energía, alguna comida que hayas preparado, ciertas hierbas que hayas recolectado o cultivado, o incluso una barra de
incienso que hayas encendido, pueden constituir sacrificios.
Aunque estos actos puedan parecer triviales, la intención
puede convertirlos en herramientas de la práctica mágica.
Encontrar la armonía a
través de la brujería verde
Si estás leyendo este libro, es probable que ya sientas una
fuerte conexión con la naturaleza. La práctica de la brujería
verde consiste en crear una relación armoniosa con la tierra
y, por tanto, con todas las criaturas con las que compartimos
este planeta. Todos los seres humanos mantenemos algún
tipo de relación con la tierra, porque la necesitamos para sobrevivir, pero en una relación saludable y armoniosa, ambas
partes dan y reciben por igual; es decir, las dos prestan apoyo
y, por consiguiente, lo reciben: no solo están muy cerca, sino
que cada una constituye una parte fundamental de la vida de
la otra. Cuando vivimos en armonía con la tierra, por un lado
esta nos apoya, nos ayuda y nos necesita, y por otro, nosotros,
los humanos, la necesitamos, ayudamos y apoyamos.
Esta relación con la tierra hace que ir por el camino verde sea una experiencia inigualable, puesto que las personas
que lo recorremos estamos siempre conectadas a la energía
del mundo natural. No es necesario vivir en una cabaña en
medio de un bosque denso para cultivar esta relación. Cuando aprendemos a vivir en armonía con la tierra, cada espacio
se convierte en un lugar sagrado. Tanto si vives en un apartamento con un pequeño balcón en una jungla de asfalto como
si vives en una gran reserva natural, la tierra está ahí para ti.
En un mundo en el que a veces es difícil obtener el equilibrio,
encontrar la armonía con la tierra ofrece una base para la sanación y la magia.
Criterios y valores
Dado que hay más de una tradición de brujería verde y no es
una religión que marque unas reglas, no existen unas pautas
éticas para esta práctica. De todos modos, como las brujas
verdes están muy conectadas con la tierra y sus ciclos y habitantes, es habitual que estén en sintonía con valores como la
sostenibilidad, el consumo ético de alimentos, los derechos
de los animales y el ambientalismo. Algunas brujas verdes
centran sus esfuerzos mágicos en sanar el planeta y revertir el calentamiento global, mientras que otras no hacen otra
cosa que reciclar o ser voluntarias en distintas causas ecológicas. He conocido a muchas brujas verdes que siguen una
dieta vegetariana o vegana como parte de su práctica espiritual y a otras que rezan oraciones de gratitud al espíritu de los 
animales que consumen. Una vez que sepas cómo se comunica contigo la tierra, te dirá lo que necesita.
Sanación para uno mismo y los demás
En la brujería verde, la sanación es un principio fundamental
y un tipo de magia. El trabajo con los aliados naturales, como
las plantas y los minerales, siempre ha tenido que ver con sanar para facilitar el crecimiento, como se ha expuesto antes,
pero la cuestión es más profunda. Existe una diferencia entre
curar una enfermedad y tratarla. La medicina occidental está
muy enfocada en tratar los síntomas de las enfermedades.
Esto es muy importante, pero no es lo mismo que curarlas.
Supongamos que padeces insomnio y vas al médico. Puede
ser que salgas de la consulta con la receta de un somnífero o,
si has visitado a un médico holístico, tal vez con una caja de
sobres de manzanilla con raíz de valeriana para que te hagas
infusiones que te ayuden a conciliar el sueño. Estas medidas
resuelven el problema del exceso de cansancio que te impide
desenvolverte bien por la vida, pero no abordan la causa. Así
como puedes decidir visitar a un terapeuta si percibes que tu
insomnio puede tener que ver con el estrés, la brujería verde tiene como objetivo abordar el problema subyacente, no
el síntoma solamente. Algunas soluciones pueden ser dormir
con un trozo de citrino, colgar un atrapasueños en tu ventana si tienes muchas pesadillas o quemar salvia y lavanda en
tu dormitorio para erradicar cualquier energía perturbadora.
La brujería verde te brinda las herramientas que necesitas para poder diseñar un plan de sanación más holístico, que
puedes aplicar a enfermedades, relaciones personales, tu hogar, tu carrera profesional e incluso al conjunto del planeta, si
lo consideras oportuno. Compartir estas herramientas o tus
habilidades con otras personas también es un tipo de sanación, para ti y para ellas. Estar al servicio de otros habitantes
del planeta de esta manera transforma muchas de las partes
de ti que te parece que están mal en un poder que puedes usar
para generar un cambio verdadero.
La comunión con el
mundo natural
No hay mejor maestro para estudiar la brujería verde que el
mundo natural, con toda su sabiduría ancestral. Mucho antes
del siglo de las luces, que fue la época en que el método científico comenzó a tomar forma, los humanos leían la tierra y
las estrellas como si fuesen un manual de instrucciones. Observaban el cielo en busca de mensajes importantes que les
permitiesen orientarse en muchos asuntos: cuándo cultivar,
pescar o cazar; cuándo no salir de casa; en qué dirección viajar; qué tipo de acciones podían llevar a cabo para mejorar la
vida de sus seres queridos, etc. Las brujas consideran que el
hecho de que los humanos dejasen de recibir esos mensajes
no significa que dejasen de enviarse. A continuación expongo
algunas de las formas en que la tierra se comunica con las personas y explico cómo podemos aprender a escucharla.
Los elementos: no me refiero a los compuestos químicos de la
tabla periódica, pero, al igual que ellos, también conforman el
universo. Dentro del marco conceptual occidental, los elementos son la tierra, el aire, el fuego, el agua y el espíritu (o éter).
Muchas brujas sienten que es importante traer la energía de
todos los elementos al realizar actos de magia, o concentrarse 
en uno que pueda aportar el tipo de energía adecuado. Por
ejemplo, la energía del agua es muy emocional, por lo que es
perfecta en los rituales que tienen que ver con el amor y las
relaciones. Se puede incorporar al procedimiento mágico como
agua bendita o plantas acuáticas, o a través de un baño mágico.
El sol, la luna y las estrellas: tan natural como cualquier
cosa que ocurra en la naturaleza aquí en el planeta es el hecho
de que el cosmos está hablando constantemente a quienes
están preparados para escucharlo, y tiene muchas formas de
hacerlo. No ocurre solamente que todo nuestro concepto del
tiempo está basado en los movimientos y hábitos de los cuerpos celestes, sino que, además, el estudio de la astrología nos
puede proporcionar un conocimiento más profundo sobre el
comportamiento y la historia del ser humano. Las fases de la
luna nos ponen en contacto con los cambios emocionales y
las estaciones, e incluso nos permiten ampliar la comprensión
que tenemos de la humanidad. El hecho de prestar atención al
movimiento del sol en tu zona te puede enseñar todo: a navegar, los ciclos de crecimiento de las plantas y animales, etc.
El tiempo atmosférico: realmente detesto que hablar sobre el
tiempo que hace se considere un tipo de conversación intrascendente, porque yo podría hablar de eso todo el día. El tiempo
atmosférico puede decirnos mucho sobre un lugar o una estación, e incluso puede indicar cuándo algo está muy mal. En
las historias, el tiempo suele reflejar los sentimientos de los
personajes o los sucesos que tienen lugar dentro de la trama;
pero en la vida real, a menudo ocurre al revés: puede mostrarnos nuestras posibilidades y limitaciones, y determinar cuándo
emprendemos ciertas tareas y cómo lo hacemos.
Las plantas y las flores: las plantas y las flores nos envían
mensajes permanentemente con su olor, su forma, su color, sus
ciclos de crecimiento, su sabor e incluso por medio de los animales que atraen o repelen. Las plantas pueden salvar vidas y
pueden arrebatarlas con la misma rapidez. Pueden bendecirnos
con la abundancia o maldecirnos con la pobreza y el hambre.
También pueden ser amigas y sistemas de apoyo, fuentes de
inspiración y un lenguaje que usamos para comunicarnos con
los demás.
Los animales: tener una relación cercana, emocional y respetuosa con los animales es muy importante en mi práctica
personal, y sé que mi caso no es único. Los animales de un
lugar no solo pueden impartirnos enseñanzas sobre los ciclos
de la naturaleza, sino que también pueden instruirnos sobre
lo sobrenatural, la magia y todo lo que no se ve. Los animales
son instintivos y muy psíquicos, y pueden sentir los cambios
energéticos, los momentos repentinos de peligro e incluso los
espíritus y seres sobrenaturales. El trabajo con un animal familiar (no solo con gatos) siempre ha sido muy relevante en el
contexto de la brujería.
Los alimentos: nuestra relación con los alimentos puede tener
mucho que ver con nuestra relación con los animales y las plantas, o tal vez no. En cualquier caso, la relación que tenemos
con los alimentos es muy significativa, personal y, a menudo,
cultural. Muchas brujas aplican comportamientos conscientes
e intuitivos a sus elecciones y necesidades alimentarias, y se
sirven de la comida para mantenerse conectadas con su cuerpo.
En el caso de muchas personas, los alimentos también pueden
proporcionarles una conexión fuerte con su entorno local o su
herencia ancestral.
Los minerales y los cristales: los minerales y los cristales presentes en un lugar de forma natural pueden ser muy distintos
de los que hay en otro lugar, y, como son muy antiguos, nos
conectan a través del tiempo y el espacio. Ninguna de las tecnologías inteligentes que nos conectan a todos sería posible sin el
cuarzo. Por esta razón, a los minerales y los cristales a menudo
se los llama ancianos o guardianes de los registros.
La tierra: puede parecer obvio, pero si deseas comunicarte con
la tierra, prueba a decirle «hola». A veces esto es tan simple
como sentarse fuera, abrir el corazón y la mente y esperar
una respuesta.
Brujería cosmopolita
No te extrañes si tu práctica cambia si te mudas o viajas
a una nueva ubicación, aunque sea dentro de tu propio
país o región. Mi ciudad está situada a lo largo del camino del ferrocarril subterráneo,*
 por lo que abundan en
ella los practicantes de hoodoo (ver glosario), pero a dos
horas de distancia está London (Ontario), ciudad que es
conocida por sus bosques; allí, hay bastantes practicantes druidas que adoran a los árboles. La magia de Salem
(Massachusetts) está inspirada en las prácticas inglesas
de la época colonial debido a los infames juicios a brujas
que tuvieron lugar ahí en 1692. En Luisiana, los esclavos
y las personas de color libres combinaron sus prácticas religiosas africanas tradicionales con los santos y
rituales cristianos para evitar ser perseguidos, y esto
se convirtió en el vudú de Nueva Orleans. En el estado
de Nueva York se encuentra la aldea Lily Dale, el lugar
de nacimiento del espiritismo, que está completamente
habitada por psíquicos y médiums. Las prácticas mágicas están influenciadas por la cultura, el clima, las plantas, el ambiente e incluso las leyes del lugar. Permanece
siempre abierta a conocer tu entorno natural y los tipos
de energía mágica que es posible encontrar ahí.
Héroes y heroínas verdes
Aunque no es necesario adorar a ningún dios o diosa para
practicar la brujería verde, personificar lo desconocido es
algo que siempre ha traído consuelo y comprensión a los humanos. Muchos dioses antiguos ayudaron a explicar los fenómenos naturales: el sol salía a causa del dios del sol, la tierra
fue creada por la diosa de los volcanes, e incluso la tierra misma era una diosa de la vida y la abundancia. Estas historias
aún pueden servirnos como inspiración y como recordatorio
de que hubo un tiempo en que la magia formaba parte de la
vida.
La madre naturaleza es justamente esto: la personificación de la tierra y las fuerzas naturales. Estoy segura de que la
has maldecido una o dos veces, en voz baja, durante una tormenta repentina. Y hay diosas asociadas con la luna en casi
todas las culturas y religiones antiguas del mundo. La luna
ejerce tanta atracción aquí en la Tierra (literalmente) que es
difícil ignorarla. Las hadas también representan la energía
elemental y están estrechamente vinculadas a la naturaleza;
en algunas leyendas, son espíritus de la naturaleza o semidiosas. Muchas brujas construyen casas de hadas en su jardín
para atraer y apaciguar a estos espíritus de la naturaleza, y algunas les dejan ofrendas con la esperanza de que ayuden a las
plantas a florecer.


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